El FC Barcelona afronta el tramo final del mercado de fichajes con más dudas que certezas. En el capítulo de las altas, el club busca un perfil de '9' que encaje en los planes de Hansi Flick.
Julián Álvarez es el gran sueño, aunque en el Barça son conscientes de la dificultad de acometer una operación de ese calibre ante la postura firme del Atlético de Madrid.
En cuanto a las bajas, Deco lleva todo el verano trabajando para aligerar una plantilla con jugadores que ya no entraban en los planes del técnico alemán. Ter Stegen y Araujo han tomado el camino de salida, al igual que Ferran Torres, mientras todavía quedan algunos casos pendientes de resolver.
Uno de ellos es el de Marc Casadó. El canterano irrumpió con fuerza hace dos temporadas, aprovechando las bajas en el centro del campo y ganándose incluso una convocatoria con la selección española absoluta.
Sin embargo, con el paso del tiempo ha ido perdiendo protagonismo hasta quedar relegado a un papel mucho más secundario.
Ante la falta de minutos y la dificultad de encontrar un hueco en el Barça, el futuro de Casadó parecía encaminado hacia la liga árabe. El futbolista, sin embargo, priorizaría continuar en Europa para mantenerse en la élite competitiva y tener la posibilidad de escoger por sí mismo su próximo destino.
La situación contrasta con la que vivió hace apenas unos meses. Entonces, Casadó contaba con la confianza de Flick y atravesaba uno de los momentos más dulces de su carrera, hasta el punto de alcanzar una convocatoria con la selección española.
Un escenario que incluso sorprendió a su entorno por la rapidez con la que llegó.
"Estamos muy contentos y creo que es el premio a un largo camino, que ahora se van recogiendo los resultados", explicaba su padre, Albert Casadó, en una entrevista con el programa 'Què t'hi jugues' de SER Catalunya al ser preguntado por cómo había vivido la familia la llamada de la Selección.
Pese a la trascendencia del momento, Albert Casadó aseguraba que "la familia lo estaba viviendo con la más absoluta normalidad". La intención era preservar el entorno del futbolista y evitar que el ruido exterior modificara una dinámica que había funcionado hasta entonces.
Eso sí, el padre del jugador reconocía que "no se esperaban" que Marc alcanzara tan pronto ese nivel de rendimiento. Tampoco era algo que descartaran, especialmente por la capacidad de sacrificio que había demostrado desde sus primeros pasos en La Masia.
"Marc construye lo que ahora le está viniendo con paciencia, humildad, trabajo, esfuerzo, sacrificio y concentrándose en lo que depende de él. Cuando no tenía oportunidades él mismo pedía jugar en el Barça Atlètic y era la persona más feliz del mundo jugando allí. Solo había que continuar trabajando, ha sido su lema y el que siempre hemos intentado inculcarle en casa", destacaba Albert.
En el entorno familiar siempre confiaron en las posibilidades del centrocampista. Su padre admitía que "podían intuir que con minutos lo podría hacer bien", aunque reconocía que el impacto que tuvo en tan poco tiempo era difícil de imaginar: "El papel que tuvo no te lo imaginas tan rápido".
Ahora, Casadó afronta un escenario muy diferente. De ser una de las grandes irrupciones del Barça a quedar en un segundo plano, el canterano necesita minutos para recuperar protagonismo y seguir desarrollando su carrera. Y todo apunta a que, para encontrarlos, deberá hacerlo lejos del Camp Nou.
