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Ceuta sigue en vilo. La crisis migratoria que ha sufrido la comunidad autónoma trasciende al fútbol. El día a día de la población está condicionado tras la inseguridad e incertidumbre que generó lo sucedido el 30 de julio. El sábado, a partir de las 19:00 horas, lo realmente importante deberá dejarse en un segundo plano en el Alfonso Murube.

Con esa tristeza ha atendido José Juan Romero, entrenador del equipo ceutí, a los medios de comunicación en la previa del partido frente a la UD Las Palmas. El sevillano, muy implicado en todo lo que sucede en la ciudad, habló con crudeza de la realidad que allí se vive.

"Es humanidad. Y me estoy dando cuenta de que desgraciadamente hay muy poca. Estoy muy decepcionado con mi país y con todo. A los futbolistas les cogió el trasvase de los invasores, y les cogió a los futbolistas en medio de todo aquello. Se tuvieron que bajar de los coches, hubo parones, a unos los cogieron, a otros les confundieron… Ves la situación y evidentemente son situaciones reales y que no podemos ocultarla", explicó el técnico.

Estuvo a punto de romper a llorar cuando recordó la situación que había vivido con una persona mayor: "Ayer mismo iba con mi mujer y se me acerca una mujer mayor y empieza a llorar, me dijo que gracias. Yo le dije que de gracias nada, ella me dijo que por defendernos…".

Con la voz entrecortada y casi entre lágrimas, apenas pudo rematar: "Es humanidad y me estoy dando cuenta de que hay muy poca, con todo".

El fútbol se ha convertido en uno de los principales escaparates de la reivindicación de Ceuta. El conjunto caballa recibió el visto bueno de LaLiga para saltar al césped antes de su partido contra la UD Las Palmas con camisetas en las que se leerá el mensaje "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende".

Es el mismo lema que ya pudo verse en las gradas del Alfonso Murube durante el estreno liguero ante el Andorra. LaLiga, presidida por Javier Tebas, autorizó finalmente la acción.

La respuesta de la afición también está preparada. El Alfonso Murube volverá a teñirse de banderas españolas y ceutíes, mientras una iniciativa ciudadana difundida a través de Change.org plantea que los jugadores permanezcan inmóviles durante el primer minuto de cada encuentro.

"Solo Ceuta salva a Ceuta"

La propuesta pretende llamar la atención sobre la realidad social y migratoria que atraviesa la ciudad y utilizar la dimensión del fútbol profesional para hacer llegar esa reivindicación mucho más lejos de Ceuta.

En ese contexto, el presidente del club, Luhay Hamido, ha apelado durante los últimos días a la unidad como una de las principales armas de la ciudad. "La situación se ha ido un poco de las manos. Dentro de lo que cabe estamos aguantando, intentando mantener la moral y estar juntos. No podemos hacer otra cosa que seguir luchando por Ceuta", explicaba.

Una idea que también trasladó a sus redes sociales con un mensaje tan breve como directo: "Solo Ceuta salva a Ceuta".

En la misma línea se pronunció Romero, que mantuvo el discurso crítico de la semana anterior y volvió a cargar contra la falta de respuesta ante la situación que atraviesa Ceuta. "La situación que estamos viviendo, y ya lo dije la pasada semana, que tanto revuelo tuvo, lo sigo manteniendo en esta, porque nada ha cambiado. Seguimos siendo el hazmerreír de España, aquí nadie hace nada. Seguimos en una situación catastrófica. Un país sin solidaridad en muchos aspectos, luego tenemos lo que nos merecemos".

Palabras duras, incluso estremecedoras, que el técnico quiso, eso sí, mantener al margen de la competición. "Y dicho esto, no podemos buscar una excusa en lo no deportivo". Porque el contexto no puede ocultar que, cuando el balón eche a rodar, el Ceuta seguirá teniendo que responder sobre el terreno de juego.

El equipo se ha convertido, entretanto, en uno de los principales elementos de unión de una ciudad que apenas supera los 20 kilómetros cuadrados y ronda los 84.000 habitantes.

Una ciudad singular, marcada históricamente por la convivencia de las comunidades cristiana, musulmana, hebrea e hindú, y que en estos días vuelve a encontrar en el fútbol un espacio desde el que hacerse visible y reclamar atención más allá del Estrecho.