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Jorge Resurrección, conocido como Koke, recordó cómo fueron sus primeros años en Vallecas, una etapa marcada por el fútbol y por una infancia alejada de los focos.

El capitán del Atlético de Madrid creció en un barrio humilde de la capital. Allí comenzó a dar sus primeras patadas a un balón junto a su hermano Borja.

El fútbol estuvo presente desde muy pequeño en su vida. Koke pasaba buena parte de su tiempo jugando en las calles y aprovechaba cualquier momento para tener una pelota cerca.

Su pasión por el deporte llegó incluso a afectar a sus estudios. El centrocampista reconoce que nunca tuvo especial facilidad para sacar adelante las asignaturas durante su etapa escolar.

“Era un chico al que siempre le costaba estudiar. Pero era muy tranquilito. Nunca la liaba en clase”, explicó Koke al recordar aquellos años.

Koke REUTERS

El futbolista encontraba en los recreos uno de sus momentos favoritos. Mientras otros compañeros descansaban, él buscaba una pelota para continuar jugando y hacer lo que más le gustaba.

“Bajaba al recreo y siempre tenía una pelota para jugar al fútbol”, recordó sobre una infancia en la que el balón ya ocupaba un lugar protagonista.

Koke también creció muy unido a su hermano Borja, tres años mayor que él. Ambos compartían habitación y el pequeño acostumbraba a pasar mucho tiempo con los amigos de su hermano.

“Siempre iba con los mayores. Con él, con mi primo”, recordó el futbolista. Esa relación hizo que desde pequeño estuviera acostumbrado a jugar contra chicos de más edad.

Griezmann y Koke celebrando en la eliminatora de Champions contra el Barça en 2016 EFE

Sus primeros partidos tuvieron precisamente ese escenario. Koke jugaba en las calles de Vallecas y se enfrentaba habitualmente a niños mayores, una experiencia que contribuyó a forjar su carácter competitivo.

El Atlético de Madrid apareció pronto en su camino. Koke comenzó su formación en las categorías inferiores del club y fue progresando hasta llegar al primer equipo.

Su debut llegó el 19 de septiembre de 2009. Con apenas 17 años, el centrocampista disputó sus primeros minutos como rojiblanco frente al Barcelona.

Desde entonces, su trayectoria no dejó de crecer. Koke terminó convirtiéndose en capitán del Atlético y en uno de los futbolistas más importantes de la historia reciente del club.

Años después, el centrocampista sigue recordando con orgullo aquella infancia en Vallecas. El barrio, su familia y el fútbol fueron los pilares sobre los que comenzó a construir su carrera.

El niño al que le costaba estudiar, pero que nunca daba problemas en clase, terminó convirtiéndose en una leyenda del Atlético y en el futbolista con más partidos del club.

Su historia comenzó lejos de los grandes estadios, rodeado de familiares, amigos y balones. Una infancia sencilla que acabó siendo el punto de partida de una carrera extraordinaria.