Resulta llamativo que los cuatro hijos de uno de los futbolistas más importantes de la historia hayan terminado siguiendo los pasos de su padre en el mismo deporte que convirtió a Zinedine Zidane en leyenda.
Enzo, Luca, Theo y Elyaz crecieron rodeados de fútbol y heredaron de su padre una pasión que terminó marcando sus respectivas trayectorias. De los cuatro, Luca es quien ha logrado una mayor continuidad en el fútbol profesional.
Tras dos temporadas defendiendo la portería del Granada, el guardameta ha fichado por el Leganés con el objetivo de pelear por el regreso a Primera División.
Este verano, además, cumplió otro de sus grandes sueños: disputar un Mundial. Aunque nació en Francia y llegó a representar a la selección francesa en categorías inferiores, Luca Zidane decidió defender los colores de Argelia, país de origen de sus abuelos paternos.
De este modo, participó en el Mundial de 2026 con la selección argelina y no con Francia, como hizo su padre cuando se proclamó campeón del mundo en 1998.
Durante su presentación como nuevo jugador del Leganés, Luca atendió a El Larguero de la Cadena SER y repasó cómo fue crecer bajo el peso de uno de los apellidos más reconocibles del fútbol.
Su vivencia en el colegio
Zinedine Zidane ya era una estrella internacional cuando sus hijos comenzaron a crecer. La enorme popularidad del futbolista podía condicionar su infancia y provocar que fueran tratados de forma diferente por sus compañeros, profesores y personas de su entorno.
Para protegerles de esa exposición, sus padres tomaron una decisión: en el colegio utilizarían el apellido de su madre, Véronique Fernández.
De esta manera, podían preservar durante un tiempo una mayor intimidad y evitar que fueran identificados inmediatamente como los hijos de Zidane. "Mis padres nos ponían el apellido de mi madre para protegernos un poco", explicó Luca.
El apellido Fernández les permitió disfrutar inicialmente de una vida algo más normal, aunque con el paso del tiempo tuvieron que acostumbrarse a la atención que generaba su familia.
La estrategia, sin embargo, tuvo un recorrido limitado. La fama de su padre era demasiado grande y no tardaron en descubrir quiénes eran realmente. "Hoy en día se sabe todo muy rápido y al final ya sabía todo el mundo que éramos los hijos de Zidane", añadió el guardameta.
La elección de su posición sobre el terreno de juego también tuvo un origen familiar y, en cierto modo, casual. Luca disfrutaba jugando al fútbol con sus hermanos y fue Enzo, el mayor, quien decidió colocarle bajo los palos durante sus partidos en casa.
"De pequeño era mi hermano mayor Enzo el que me ponía de portero. Me dijo que era bueno, no sé si me engañó", contó entre risas.
Aquella decisión terminó marcando el rumbo de su carrera. Luca descubrió que tenía cualidades para defender la portería y continuó formándose en esa posición hasta dar el salto al fútbol profesional.
"Ya me quedé de portero. Me gusta también jugar de jugador, me gusta el juego y se nota en el campo. Pero a mi hermano, darle las gracias por la trayectoria", reconoció.
