Carlos Serrano
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Erling Haaland ya imagina cómo será su vida cuando llegue el momento de colgar las botas. Lejos de los estadios, los focos y la presión de la élite, el delantero noruego tiene claro dónde quiere estar: en Bryne, la pequeña localidad en la que creció y a la que sigue sintiéndose profundamente ligado.

Allí, entre animales y tareas agrícolas, espera recuperar la tranquilidad de sus primeros años. "Creo que tendré una pequeña granja cuando me jubile en Bryne. No sé dónde, pero estoy bastante seguro de que tendré algunos animales", reconoció Haaland en una entrevista con ESPN.

Aunque nació en Leeds, Haaland se trasladó siendo muy pequeño a Noruega, el país de origen de sus padres. Con apenas tres años, su familia se instaló en Bryne después de que su padre, Alf-Inge Haaland, pusiera fin a su etapa como futbolista en Inglaterra.

En esta localidad del suroeste de Noruega, de unos 12.000 habitantes y con una fuerte tradición agrícola, pasó su infancia y adolescencia. También fue allí donde comenzó a dar sus primeros pasos en el fútbol.

A pesar de que su carrera le ha llevado hasta la Premier League y le ha convertido en una de las grandes estrellas del fútbol mundial, Haaland sigue considerando Bryne su hogar.

"Antes de venir a Dortmund, todavía me veía a mí mismo como un chico sencillo de Bryne; sigo viéndome así, pero de una forma un poco diferente, por así decirlo", explicaba en 2022, antes de incorporarse al Manchester City de Pep Guardiola.

Erling Haaland junto a su padre Alfie Haaland .

Su ascenso profesional cambió por completo su vida en apenas unos años, aunque asegura que su forma de ser apenas se ha transformado. "Las cosas han cambiado en los últimos dos años y medio, desde mi debut en la Liga de Campeones, y sigo siendo un chico muy tranquilo de Bryne. A veces soy un poco loco, pero con otros límites", reconocía.

El camino de Haaland hacia la élite comenzó precisamente en el Bryne FK. Allí empezó a formarse como futbolista antes de dar el salto al Molde FK en 2017. Sus actuaciones en Noruega pronto despertaron el interés de los grandes clubes europeos.

En 2019 puso rumbo a Austria para incorporarse al Red Bull Salzburgo. Sus goles y sus actuaciones en la Liga de Campeones aceleraron su progresión y le abrieron las puertas de las grandes ligas.

Un año después fichó por el Borussia Dortmund, donde terminó de consolidarse como uno de los delanteros más determinantes del continente.

En 2022 llegó el salto a la Premier League. El Manchester City pagó 60 millones de euros por su fichaje y Haaland pasó a formar parte de uno de los grandes equipos del fútbol europeo. Sin embargo, ni el éxito ni la fama han conseguido borrar su vínculo con aquella pequeña localidad noruega.

La granja, su refugio

El campo se ha convertido para el delantero en una de sus mejores vías de escape. Las tareas agrícolas le permiten desconectar de las exigencias de su profesión y recuperar, aunque sea durante unas horas, la tranquilidad de la vida que llevaba antes de convertirse en una estrella mundial.

"Creo que me gusta hacer muchas cosas para, ya sabes, desconectar de la mente futbolística", explicaba Haaland al recordar una fotografía tomada en su casa de Bryne en la que aparecía conduciendo un tractor.

Para el noruego, esa desconexión resulta fundamental para afrontar la presión del fútbol de élite. "Creo que eso es muy importante para no quemarte ni nada por el estilo, para poder relajar la mente por completo. Porque no es fácil ser futbolista; hay mucha presión", reconocía.

Su plan para la jubilación, por tanto, poco tiene que ver con los focos de los grandes estadios. Haaland quiere volver a Bryne, rodearse de animales y recuperar la sencillez que asocia con su infancia.

De hecho, siempre que su calendario se lo permite, ya disfruta de algunas de esas actividades. "Cuando puedo, intento relajar la mente todo lo que puedo. Y una de esas cosas es, por ejemplo, estar en una granja, conducir un tractor, dar de comer a las vacas o lo que sea", relataba.

Después de años viviendo entre goles, títulos y estadios abarrotados, Haaland parece tener claro dónde encontrará su particular refugio cuando llegue el momento de retirarse: en la tranquilidad del campo y en la localidad que siempre ha sentido como su casa.