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El culebrón del verano ha llegado a su fin. Rodri Hernández (Madrid, 1996) va a ser nuevo jugador del FC Barcelona. El de Villanueva de la Cañada cierra una etapa de siete años en el Manchester City, club donde lo ha ganado todo y que se ha mostrado inflexible en la negociación.

Hasta cuatro ofertas ha tenido que hacer la directiva azulgrana para conseguir el traspaso del mediocentro. La primera oferta (45 millones) fue rechazada de inmediato, la segunda (60 kilos más variables) tuvo la misma respuesta, pero con la tercera (70 más bonus) las dos partes empezaron a ver más cerca el acuerdo.

A pesar de que el club mancuniano aceptó que Rodri quisiera irse, tenían muy claro que no iban a malvender a uno de los mejores jugadores de su historia. Desde el primer momento en el que el Barça mostró interés por el jugador se remitieron a una cifra: 80 millones, aunque el acuerdo al final se ha cerrado en 75 millones entre fijos y variables.

La salida de Ferran Torres rumbo al Paris Saint-Germain por una cantidad cercana a los 50 millones de euros ha permitido al Barça acometer la tercera operación de este mercado de verano tras Anthony Gordon (70 millones más 10 en variables) y Karim Adeyemi (22 kilos).

El club azulgrana se hace con los servicios de todo un campeón del mundo, MVP de dicho torneo y con el ganador del Balón de Oro en 2024. Rodri podría presentarse el miércoles, en el Trofeo Joan Gamper, ante la que será su nueva afición.

La lesión de Frenkie de Jong, si termina siendo de larga duración tal y como se prevé, también es una carta que la directiva azulgrana tiene bajo la manga y paliar así los problemas para inscribirle.

Lo que gana el Barça

La llegada de Rodri presenta algunas incógnitas sobre la necesidad de acometer su fichaje en un equipo ya confeccionado. El de Villanueva de la Cañada será uno de los integrantes del doble pivote junto con Pedri, ocupando el puesto que deja el neerlandés -hasta seis meses tras sufrir una rotura del ligamento lateral interno de la rodilla derecha-.

Por lo tanto, jugadores como Gavi o Marc Bernal deberán esperar pacientes a que les llegue su momento. Marc Casadó, por su parte, está en la rampa de salida.

Más allá de la competencia interna, Rodri elevaría el nivel colectivo por sus propias características. La primera es el equilibrio posicional. Probablemente ningún centrocampista domina mejor los espacios que él.

Rodri, durante el Mundial. Reuters

Su lectura del juego le permite ocupar siempre la zona adecuada para ofrecer una línea de pase, proteger las transiciones y sostener al equipo en los momentos de máxima exigencia. Sus mapas de calor reflejan una constante: el epicentro del juego pasa por sus botas.

A ello se suma su fiabilidad con el balón. Rodri destaca tanto por la calidad técnica como por la toma de decisiones. Y es que siempre encuentra el pase que reclama cada jugada.

Los datos lo respaldan: durante sus siete temporadas en el Manchester City ha firmado en todas ellas una precisión superior al 90% en el pase corto y por encima del 70% en el desplazamiento en largo.

Otra de sus fortalezas reside en su capacidad para encontrar a los futbolistas situados entre líneas. Es un especialista en conectar con los jugadores que reciben en los cuadrados interiores, un perfil que encaja perfectamente con las características de Dani Olmo, Fermín o Lamine.

Es el mediocentro clásico llevado a la excelencia: dominante en el juego aéreo, impecable en la distribución, corrector defensivo de primer nivel, preciso en uno o dos toques y con una presencia física que condiciona cada partido.

Con Rodri y Pedri, Hansi Flick ya tiene a dos de los mejores medios centros del mundo, aunque el alemán deberá hacerles funcionar. Una tarea compleja que, a tenor lo visto en el Mundial, Luis de la Fuente no ha conseguido sacar adelante.

El mercado del Barça aún no está cerrado. En las dos semanas que restan todos los esfuerzos estarán puestos en intentar convencer al Atlético de Madrid para que venda a Julián Álvarez. De no conseguirlo, el objetivo del '9' debe ser otro.