José Mourinho vuelve la mirada hacia Félix Mourinho, su padre, en su nueva serie documental de Netflix.
El técnico portugués repasa la influencia de su padre, exguardameta y entrenador, y vincula su infancia en los vestuarios con una idea que ha marcado toda su carrera: en el fútbol profesional, los resultados pesan más que la historia.
La docuserie Mourinho, estrenada el 11 de agosto y dirigida por Joe Pearlman, reconstruye la trayectoria del entrenador a través de tres episodios y testimonios propios y de figuras que compartieron carrera con él.
El técnico sitúa a su padre en el origen de su relación con el juego, pero también de una sensación de distancia que le acompañó en sus primeros pasos.
"Me crié como hijo de futbolista, pero sigo pensando que no pertenezco a la tribu. Yo era diferente", afirma Mourinho. La frase resume una infancia vivida en torno a los equipos que dirigía Félix Mourinho, pero desde una posición singular.
Su padre le llevaba a los partidos. Le pedía que ayudara cerca del campo y le permitía moverse por espacios reservados al equipo. Mourinho escuchaba las indicaciones técnicas, observaba a los rivales y recogía información.
También compartía viajes y emociones con los jugadores. Sin embargo, sentía que permanecía en un segundo plano.
José Mourinho, durante un amistoso del Real Madrid.
"De niño, mi padre me utilizaba como recogepelotas, pero no era recogepelotas: veía los partidos y le daba información", recuerda. Su cercanía al vestuario no evitó que fuera identificado como "el hijo de Mourinho", una etiqueta que, según explica, se prolongó cuando alcanzó el fútbol profesional.
El actual entrenador de Real Madrid describe una relación marcada por la admiración. "Estaba muy orgulloso de ser el hijo de Mourinho, pero pesa", admite.
Félix Mourinho fue portero profesional y posteriormente técnico en Portugal. Su hijo le atribuye una capacidad especial para conectar con las personas y se sitúa en el extremo opuesto de ese perfil.
"Mi padre era un ser humano extraordinario, yo no le llego ni a la suela del zapato", afirma. Mourinho sostiene que aquella experiencia le permitió conocer desde dentro las reglas del oficio.
También le mostró la fragilidad del cargo y el escaso valor que el fútbol concede a lo conseguido cuando los marcadores cambian.
El recuerdo más duro se remonta a una Navidad de su infancia. Félix Mourinho recibió una llamada para comunicarle su destitución. Pocos meses antes había llevado a un equipo modesto a la final de la Copa de Portugal, un logro histórico para la entidad.
"Recuerdo que el día de Navidad, sonó el teléfono y despidieron a mi padre", relata Mourinho. El entrenador critica directamente al dirigente que tomó la decisión: "¿Alguien tiene la culpa? Sí, el idiota del presidente".
Su padre no mostró públicamente el golpe. "Era tremendamente bueno ocultando sus emociones", explica. Pero Mourinho entendió entonces que el mismo desenlace podía aguardarle si decidía seguir su camino en los banquillos.
La carrera de José Mourinho acabó convirtiéndose en una respuesta a aquella lección. No triunfó como futbolista y encontró su lugar como técnico, desde donde construyó una trayectoria marcada por títulos, exigencia y control.
El documental presenta esa infancia junto a Félix como el punto de partida de una personalidad que nunca dejó de sentirse observada desde fuera.
