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Gianni Infantino mueve sus cartas. El presidente de la FIFA busca reunir apoyos en horas bajas. Se resiste a dimitir. Cree que aún tiene fuerza para lograr un cuarto mandato al frente del organismo. Tiene siete meses: las próximas elecciones se celebrarán en Rabat, en marzo de 2027.

El plan de privatizar parte de las competiciones de la FIFA, incluido el Mundial, ha fracturado el mapamundi del fútbol. El proyecto, bautizado FIFA Forward Enterprise, pretendía crear una filial valorada en 20.000 millones de dólares con inversores externos, entre ellos el fondo de Joshua Kushner, hermano del yerno del presidente Trump.

Ante la avalancha de críticas, Infantino terminó retirando la propuesta en cuestión de días. Antes de estallar el conflicto, el presidente había reunido cerca de 200 cartas de apoyo para la reelección entre las 211 federaciones miembro. Ahora todo ha cambiado.

Los apoyos de Gianni Infantino Fernando González López

La FIFA reparte el voto en seis confederaciones. La UEFA agrupa 55 federaciones europeas. La CAF africana suma 54. La AFC asiática cuenta con 46. La Concacaf reúne a 35 federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. La Conmebol suma 10 y la OFC oceánica, 11.

En el bando contrario a Infantino están claramente posicionados la UEFA y la Concacaf. Ambas confederaciones rechazaron frontalmente el plan y piden su salida. Entre las dos suman hasta 90 votos en contra.

La AFC se sumó después a ese rechazo. El organismo asiático, presidido por el jeque Salman bin Ebrahim Al Khalifa, denunció que Infantino no la consultó antes de anunciar el proyecto. Calificó la falta de transparencia de "totalmente inaceptable".

Con esa postura, la confederación asiática se convirtió en el tercer bloque continental en plantar cara al dirigente suizo-italiano.

El rechazo no se ha quedado solo en el nivel institucional. Varias federaciones europeas han retirado ya su carta de apoyo a la reelección de Infantino. Gales fue la primera en anunciarlo. Denunció "fallos en la buena gobernanza, los procesos, el liderazgo, los valores" del dirigente.

Serbia siguió el mismo camino. Recordó que había dado su respaldo por escrito el 25 de mayo, pero que los hechos recientes le obligaban a revertirlo. Suecia tomó idéntica decisión tras una reunión extraordinaria de su directiva. Inglaterra, a través de la prensa, confirmó también la retirada de su apoyo.

España, en cambio, mantiene silencio sobre la continuidad de Infantino. La RFEF sigue condicionada por la sede de la final del Mundial 2030, que inicialmente estaba prevista para el Santiago Bernabéu y quiere arrebatársela Marruecos.

La decisión le corresponde al actual presidente, aunque no será vinculante si luego es derrotado en las elecciones.

CAF y Conmebol, el escudo de Infantino

Del lado de Infantino se sitúan, sobre todo, África y Sudamérica. Ambas confederaciones mantuvieron su respaldo durante los días más duros de la crisis. La Conmebol fue, de hecho, la primera confederación continental en apoyar públicamente su reelección, ya en abril.

La CAF siguió esa línea poco después. Su presidente, el empresario sudafricano Patrice Motsepe, gran aliado de Infantino, defendió su continuidad con contundencia. "No es solo un buen amigo, es un amigo fiel, leal a África", declaró Motsepe en una rueda de prensa en Johannesburgo.

El dirigente sudafricano subrayó el papel de Infantino en la ampliación de la cuota africana en el Mundial y aseguró que nunca traicionaría a un aliado leal.

Gianni Infantino inaugurando la oficina de la FIFA en Rabat, en julio de 2025. Reuters

Ese respaldo se ha mantenido incluso después del fracaso del plan de privatización. Otros altos cargos de la CAF, como el vicepresidente marroquí Fouzi Lekjaa y consejeros de Egipto, Níger y Mauritania, reafirmaron su compromiso con el liderazgo de Infantino esta misma semana.

Dentro de la CAF, Marruecos pesa de forma especial. El país es otro aliado directo de Infantino, quien se atrincheró en Rabat durante los días más críticos de la crisis, en la sede de la FIFA que mandó construir allí.

La confederación africana está formada por muchas federaciones pequeñas atraídas por las promesas de crecimiento de ingresos, similares a las que ofrecía el fallido plan FFE.

Según el diario The Times, Infantino habría prometido a Marruecos la organización de la final del Mundial de 2030 a cambio de su apoyo, en detrimento del Santiago Bernabéu. Esa maniobra revela hasta qué punto el dirigente necesita blindar sus bastiones antes de marzo de 2027.

Asia, el verdadero campo de batalla

Algo similar puede ocurrir con muchas federaciones de Asia y también de Oceanía, aunque esta última apenas aporta 11 votos. Países como Mongolia o Filipinas han mostrado su respaldo público a Infantino en las últimas horas.

Sin embargo, la AFC como organismo respaldó la postura de la UEFA y la Concacaf contra el presidente, sin extender ese mensaje de forma vinculante a sus 46 federaciones, como sí hicieron las otras dos confederaciones.

Esa diferencia deja a Asia como el verdadero enclave donde puede decidirse la presidencia de la FIFA.

El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Reuters

Es clave, en ese contexto, la posición de Arabia Saudí. El gigante de Oriente Medio ha sido hasta ahora uno de los grandes aliados de Infantino, que impulsó su elección como organizador del Mundial de 2034. Pero el país mantiene silencio sobre el futuro del dirigente, algo que le preocupa seriamente.

Ese mutismo tiene una explicación interna. La Federación Saudí de Fútbol celebrará una asamblea extraordinaria el 30 de agosto para elegir a un nuevo presidente, tras la dimisión de Yasser Al Misehal después de la eliminación saudí del Mundial 2026.

Existe oposición interna a la continuidad de Infantino entre altos funcionarios saudíes, pero la postura oficial no se conocerá hasta después de esas elecciones.

Mientras espera definiciones, Infantino ha intensificado su estrategia de comunicación. El dirigente ha recurrido a exfutbolistas de prestigio, como Ronaldo Nazario, Andrés Iniesta, Sergio Ramos y Marcel Desailly, para sacar músculo institucional publicando imágenes previas al conflicto.

Esa exhibición contrasta con la pérdida de apoyos internos y externos que ha sufrido en las últimas semanas. Entre ellos, la dimisión de Carlos Cordeiro, su asesor y enlace con la Casa Blanca, y la durísima carta dirigida por el exfutbolista portugués Luis Figo.

Así queda, por ahora, el mapa futbolístico mundial. Semanas que han hecho tambalear la silla de Infantino, quien ahora busca asegurarse su trono con maniobras dirigidas a blindar apoyos en cada confederación antes del congreso de marzo de 2027 en Rabat.