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Y comieron perdices. Vinicius y el Real Madrid seguirán juntos de la mano. La renovación es ya un hecho. Por seis temporadas más, hasta 2032. Y con mejora del contrato. Final feliz para el gran culebrón de los últimos dos años.

La situación quedó resuelta tras la reunión del miércoles en Valdebebas. Era todo o nada. El momento de ver si realmente Vinicius quería seguir de blanco. El Madrid, pese a que lo venía negando, tuvo el gesto de mejorarle la oferta. De 22 a 24 millones de euros netos al año. Trato hecho.

Se cierra la puerta, así, a su salida. Ni este año -por un traspaso que se valoraba por encima de los 150 millones- ni el que viene -libre, el escenario que el Madrid quiso evitar a toda costa-. Vinicius seguirá escribiendo su historia en el Santiago Bernabéu.

El deseo de ambas partes siempre fue el de llegar a un acuerdo. Vinicius, que llegó al Madrid con 18 años y cumplió el mes pasado 26, quería seguir. Sin embargo, hubo un punto en el que club y jugador estaban distanciados en las negociaciones. Muy distanciados.

El culebrón arrancó hace dos años, tras la Copa de América de 2024. El Madrid arrancó las conversaciones para mejorar las condiciones de su mejor jugador, al que ya había renovado en 2022. No había prisa y sí tiempo hasta el final de su contrato, en 2027.

Pero poco a poco las hojas del calendario fueron cayendo, sin que la situación avanzara. El Madrid daba 20 millones -que luego subió a 22- y el jugador pedía 30. Mucha diferencia. Las exigencias de los agentes de Vinicius en el neto bajaron, pero había dos condiciones que se mantenían como principales puntos de conflicto.

Primero un bono por renovar, lo nunca visto en el Madrid. Como una prima de fichaje -con una cantidad de dinero considerable-, pero para un jugador que ya era suyo. El club no quería, de ningún modo, sentar ese precedente ante futuras negociaciones.

Vinicius Jr. entrenando con el Real Madrid. Real Madrid

Luego, los derechos de imagen. Vinicius quería subir su porcentaje -hasta ahora era 50-50 de reparto con el club- y acercarse al control del 100%. Mbappé, cuando llegó al Madrid en 2024, lo hizo quedándose con el total de sus acuerdos firmados previos y asegurándose entre el 70-80% de aquellos que firmara ya como merengue.

El reparto de los derechos es algo que se trató el miércoles en la reunión, en la que estuvieron José Ángel Sánchez, director general del Madrid, y Juni Calafat, Chief Scout y director de Fútbol Internacional del club.

Todas las partes salieron muy satisfechas de aquel encuentro. Lo contrario a los anteriores. El club, eso sí, le pidió una respuesta inmediata a Vinicius. Y llegó en cuestión de horas.

Vinicius estampará su firma en un nuevo (y mejorado) contrato para las próximas seis campañas. Portazo a su salida y al Arsenal. Los Gunners, con Andrea Berta y Mikel Arteta a la cabeza, soñaron en algún punto del verano con su fichaje. En eso quedará, en un simple sueño.

Emblema del madridismo

De cumplir el acuerdo, Vinicius llegará a las trece temporadas como futbolista del Real Madrid. Hasta los 31 años, a las puertas de hacer los 32. Es decir, mínimo tendrá tiempo de firmar otro gran contrato de blanco.

Su ilusión es ser una leyenda del Madrid, y va camino de ello. Por lo pronto, ya es doble campeón de la Champions League (2022 y 2024, con goles en ambas finales) y fue nombrado mejor jugador del mundo por la FIFA tras ganar el premio The Best 2024.

Uno de sus desafíos será convertirse en el jugador con más partidos en la historia del Real Madrid. Con apenas 26 años, suma 375 oficiales y ya está entre los 30 con más disputados. Está a mitad de camino de los 741 de Raúl González. Tiene tiempo (físico) y fútbol para algún día alcanzarlo.

Un pilar para Mourinho

Ahora, Vinicius será uno de los pilares de la segunda era de José Mourinho en el Madrid. Junto a Mbappé, Bellingham y el costamarfileño Diomande. Un ataque de ensueño. El técnico portugués también ha influido en su continuidad.

Mbappé, Bellingham y Vinicius, con la nueva equipación del Real Madrid. Adidas

Las conversaciones entre Mou y Vini han sido constantes desde el regreso del entrenador al club. Le quería con él. Fuera como fuera. La decisión sobre la renovación no le pertenecía al luso, sino al club, pero presionó a ambas partes para cerrar el acuerdo.

Hay sintonía, como se ha visto en los primeros días de pretemporada juntos. El reto para Mourinho será encajar a Vinicius y a Mbappé, lo que ni Ancelotti, ni Xabi Alonso, ni Arbeloa pudieron lograr en plenitud. Cree que con Diomande y con otro centrocampista, la opción Rodri pierde fuerza, lo logrará.

Un culebrón que termina y una nueva historia que comienza. Juntos. Como debía ser. Vinicius es ya un emblema del madridismo y con la renovación, al final, queda demostrado el compromiso entre el club y él.