Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez han vuelto a elegir Mallorca como refugio estival, consolidando una costumbre que ya repiten desde hace varios veranos.
La pareja, acompañada por sus hijos, ha pasado estos días de descanso entre navegación, baños en calas tranquilas y paseos por algunos de los enclaves más exclusivos del suroeste de la isla, con el puerto de Andratx como uno de los puntos más visibles de su escapada.
El centro de estas vacaciones vuelve a ser el Azimut Grande 27 Metri, el yate de casi 27 metros de eslora que funciona como su residencia flotante durante el verano.
La embarcación, bautizada CG Mare en referencia a Cristiano y Georgina, permite a la familia moverse con discreción, lejos del ruido mediático y con acceso a rincones de difícil alcance por tierra.
Las imágenes difundidas en los últimos días los muestran disfrutando de aguas cristalinas, fondeando frente a calas de guijarros y combinando mar, sol y privacidad en plena costa mallorquina.
En paralelo, Georgina ha compartido en Instagram un álbum de su escapada que ha dado mucho que hablar por el tono íntimo de sus publicaciones y por la estética cuidada de las fotografías.
En uno de los mensajes más comentados, la modelo acompañó una de las imágenes con la frase "cuento de hadas", junto a una estampa de ella con Cristiano y su hijo Cris Jr. en una cala.
Georgina Rodríguez, Cris Jr. y Cristiano Ronaldo, durante sus vacaciones en Mallorca.
En otra publicación, añadió una reflexión sobre un sueño cumplido al bañarse en una cascada durante el viaje: "Bautizándome. Siempre fue mi sueño bañarme en una cascada".
También incluyó una frase sobre la tradición de veranos en el mar con Junior, a quien describió como parte central de ese plan familiar repetido año tras año: "Desde pequeño, este viaje ha sido nuestro momento. Papá, mamá y él, juntos en el mar, verano tras verano".
Mallorca no es un destino casual para la pareja. Distintas coberturas recuerdan que la isla balear se ha convertido en una parada habitual de sus vacaciones de verano, tanto por la privacidad que ofrece como por la posibilidad de combinar navegación, gastronomía y escapadas a calas apartadas.
Este año, además, su llegada ha coincidido con rumores sobre una posible boda, aunque el entorno de la pareja desmintió una ceremonia inmediata.
La imagen de la pareja navegando por la bahía mallorquina refuerza esa idea de verano en clave familiar y de lujo discreto: un barco de gran eslora, mar en calma y una agenda diseñada para desconectar.
Entre el azul intenso del Mediterráneo y las publicaciones cuidadosamente elegidas, Cristiano y Georgina han vuelto a convertir Mallorca en su escenario favorito de agosto.
