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Gianni Infantino afronta la mayor crisis de su carrera al frente de la FIFA a solo siete meses de las elecciones presidenciales del 18 de marzo de 2027, que se celebrarán en Rabat (Marruecos).

El suizo llegaba a este tramo final con más de 200 cartas de apoyo de federaciones nacionales, un respaldo que parecía blindar su cuarto mandato.

El colapso de su plan para privatizar parte de las competiciones del organismo, incluido el Mundial, ha desatado una ofensiva liderada por la UEFA que amenaza con dejarlo sin margen.

Infantino proponía vender el 20% de una nueva filial, la FIFA Forward Enterprise, para gestionar los derechos comerciales de sus torneos, entre ellos el Mundial. La propuesta chocó con el rechazo de 136 países.

El presidente retiró el plan de madrugada el pasado viernes, pero el gesto llegó tarde para calmar los ánimos.

La UEFA fue la primera en reaccionar con dureza. Su comunicado fue tajante: "No podemos seguir así, con planes secretos cocinados a marchas forzadas por individuos sin rostro y de dudoso beneficio para el fútbol. Debemos identificar a los responsables y pedirles cuentas".

El organismo europeo añadió que "el liderazgo actual de la FIFA no solo ha perdido la confianza de la UEFA, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol".

UEFA activa el plan para derrocarlo

La federación europea no se ha quedado en las palabras. Ha iniciado una estrategia en varios frentes para forzar la salida de Infantino, que incluye la vía legal.

Una carta remitida al presidente, citada por el Telegraph, advierte que la UEFA "está considerando activamente acciones legales, arbitraje y/o denuncias regulatorias" en relación con el plan frustrado.

En paralelo, la UEFA estudia activar una moción de no confianza. El reglamento de la FIFA permite convocar una reunión de urgencia del Consejo si 19 de sus 37 miembros lo solicitan; la propia UEFA, con nueve consejeros, necesitaría sumar apoyos de otras confederaciones para alcanzar esa cifra.

Infantino y Ceferin posan juntos. EFE

Si esa vía fracasa, existe otra más contundente: un congreso extraordinario de las 211 federaciones, que se activa con la firma de al menos 43 asociaciones, algo que la UEFA puede lograr en solitario con sus 55 miembros.

Ese congreso funcionaría como una votación de facto de censura, para la que harían falta 106 votos en contra de Infantino.

La sangría de apoyos ha empezado

El primer efecto visible de la ofensiva europea es la retirada pública de cartas de respaldo. Gales fue la primera federación en anunciarlo, seguida de Rumanía e Inglaterra.

La federación galesa justificó su decisión con dureza: "Los recientes fallos en gobernanza, liderazgo, valores, gestión de equipos y comunicación nos han llevado a una posición en la que el señor Infantino ha perdido la confianza de la federación galesa para continuar en este puesto en el fútbol. Fallar a la hora de poner los intereses del fútbol primero es un error que no podemos aceptar".

El movimiento amenaza con un efecto dominó. Si toda la UEFA, la Concacaf y la AFC -las tres confederaciones que rechazaron públicamente el plan- retiraran su apoyo, Infantino sumaría 143 votos en contra sobre un censo de 211.

Concacaf, por su parte, acusó a la actual directiva de haber "dejado de poner el fútbol primero" y reclamó "una reflexión integral sobre esta presidencia".

El comodín de Trump

Ante la fuga de apoyos europeos, Infantino ha buscado respaldo en la Administración Trump, con quien mantiene una relación personal estrecha.

Según una información del New York Post, el dirigente habría gestionado una llamada con el secretario de Estado, Marco Rubio, para pedir ayuda en su intento de conservar el cargo.

Sin embargo, el Departamento de Estado desmintió cualquier implicación: el subsecretario Dylan Johnson aseguró que no había "ningún plan" para que Rubio hablara con el dirigente del fútbol mundial. La cercanía entre ambos ya generaba críticas internas antes de este episodio.

El exresponsable de gobernanza de la FIFA, Miguel Maduro, advirtió que "la magnitud de esta relación cercana que hemos visto, y el carácter público que ha asumido entre el señor Infantino y el señor Trump, es distinta incluso de lo que vimos en el pasado".

Gianni Infantino y Donald Trump sostienen la copa del mundo en la última final del Mundial de fútbol. Reuters

Marruecos, el otro gran refugio

Mientras Europa le da la espalda, Infantino ha reforzado sus lazos con África y, en especial, con Marruecos.

El pasado jueves, en pleno estallido del escándalo, viajó a Tetuán para asistir a la recepción por el 27º aniversario de la coronación de Mohamed VI. Fue el único invitado internacional sin rango diplomático que saludó al monarca en un acto que simboliza la relación del rey con sus súbditos.

Allí, Infantino se rindió al país anfitrión del Mundial 2030. "Es un verdadero honor y un gran placer estar hoy aquí honrando al gran reino de Marruecos", declaró ante los medios.

El dirigente fue más allá al hablar de la cita mundialista: "Será la mejor edición de los Mundiales porque se celebrará en el país más bello del mundo, Marruecos. Sin duda, será la Copa del Mundo más grande de la historia".

Y añadió una frase que resume su cercanía con el país: "Estoy en mi casa dentro de este gran país, el Reino de Marruecos".

La encrucijada de la RFEF

La Real Federación Española de Fútbol observa el pulso entre la UEFA e Infantino desde una posición incómoda. España deberá decidir si se suma a la retirada de apoyos que ya han iniciado Gales, Rumanía e Inglaterra bajo el paraguas europeo, o si prefiere evitar un enfrentamiento directo con Infantino.

La decisión no es menor: España coorganiza el Mundial 2030 junto a Portugal y Marruecos, y de esa relación depende en parte qué país acoja la final del centenario.

Infantino aspira a llegar sentado en su despacho de Zúrich hasta las elecciones de marzo de 2027, que se celebrarán precisamente en Rabat.

Si logra la reelección y España se ha sumado para entonces al rechazo frontal de la UEFA, el terreno quedaría allanado para que el dirigente 'premie' la lealtad marroquí. Ese escenario colocaría a Casablanca por delante del Santiago Bernabéu y el Camp Nou como sede de la gran final del Mundial 2030.

Todavía no hay fecha oficial para esa decisión, aunque se apuntaba a finales de este otoño. La aparición de una oposición real a Infantino, con votación por primera vez desde 2016, podría sin embargo retrasar el anuncio de la sede. La FIFA no ha confirmado ningún calendario alternativo.