Más allá de la prodigiosa zurda que lo ha llevado a brillar en los mejores estadios del mundo y a consagrarse como uno de los máximos ídolos del deporte colombiano, James Rodríguez ha demostrado tener una visión igualmente aguda para los negocios.
Lejos del césped, el ex del Real Madrid ha construido un imperio empresarial sólido y altamente diversificado. Su estrategia, pensada para asegurar su futuro financiero a largo plazo, abarca desde la alta gastronomía internacional hasta el sector primario tradicional, confirmando que su talento trasciende por completo las fronteras del deporte.
Uno de los pilares más rentables de su faceta como emprendedor es el sector gastronómico, donde ha desplegado una ambiciosa estrategia de expansión.
El proyecto más internacional de su portafolio es, sin duda, su participación como socio en el exitoso Grupo Salvaje. Esta reconocida cadena de restaurantes, que fusiona la sofisticación de la comida japonesa con vibrantes toques latinos y mediterráneos, se ha convertido en un auténtico fenómeno mundial.
Hoy en día, cuenta con presencia en más de 10 países, abarcando sedes exclusivas en España, Francia, Emiratos Árabes Unidos y diversas capitales de Latinoamérica.
A este éxito global de la cocina fusión se le suma Arrogante, un exclusivo restaurante de comida italiana y estética teatral que ya triunfa en plazas tan competitivas como Madrid, Miami y Bogotá.
Asimismo, James no ha descuidado sus raíces ni el mercado local de su país natal, fundando Café Dos Molinos, una cadena de cafeterías en constante crecimiento en Colombia que incluso le permitió lanzar al mercado su propia línea de café empacado, 10 Gold Coffee.
Pero la visión de James no se limita a las luces de las grandes ciudades y los restaurantes de lujo; el futbolista también ha sabido mirar hacia el campo y apostar por la agroindustria. En el departamento del Tolima, región que lo vio crecer y a la que guarda un profundo cariño, ha invertido un importante capital en el sector primario.
Más allá de adquirir vastas fincas dedicadas a la producción de arroz, destaca especialmente su incursión e inversión en la ganadería. Esta apuesta por la tierra colombiana demuestra una estrategia financiera inteligente y diversificada, equilibrando el riesgo de la hostelería con la seguridad tangible que ofrece la producción ganadera y agrícola.
Para cerrar el círculo de sus inversiones, Rodríguez ha sabido capitalizar su exigente estilo de vida como atleta de alto rendimiento. En el área del bienestar, comercializa bebidas hidratantes y funcionales (10 Gold) y cuenta con Truly Genius, una marca internacional de suplementos nutricionales de primera calidad.
Además, sigue fomentando el deporte base con modernos complejos de canchas de césped sintético en Ibagué y la creación de la tienda deportiva LF10.
En definitiva, James Rodríguez ha dejado claro que su legado no solo quedará escrito en la historia del fútbol. Su capacidad para construir un holding empresarial que factura millones, combinando el sushi de alta gama con la tradición de la ganadería, confirma que estamos ante un empresario tan hábil en los despachos como lo es con el balón.
