J. P.
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Ángel Lafita habla del dinero y de la inversión con la misma mezcla de frialdad y sentido común con la que interpretaba los partidos desde la banda izquierda: sin alardes, pero con una clara conciencia de que algunas decisiones te pueden cambiar la vida.

Retirado en 2018 tras cerrar su carrera en el Al-Jazira, en Emiratos Árabes, el exfutbolista reconoce que aquel último contrato fue mucho más que un simple cambio de club.

"Este tipo de oportunidades solo se presentan una vez. La tomas o la dejas. Y voy a ser sincero, era una oportunidad que te solucionaba la vida", explicó tiempo atrás en una entrevista, dejando claro que entendió ese paso como un movimiento patrimonial, además de deportivo.

La frase condensa una mirada muy pragmática: identificar cuándo un salario te garantiza el futuro y aceptar que hay decisiones irrepetibles en una carrera corta.

Esa misma conciencia del tiempo limitado del futbolista aparece en el origen de su faceta inversora. Según relató en un reportaje de Heraldo de Aragón, Lafita decidió crear Anyla, su sociedad de inversión, con solo 24 años, siguiendo los avisos de quienes le repetían que la vida en la élite se acaba pronto.

Entonces su vida "era solo fútbol", pero, tal y como subraya esa pieza, tuvo la sensatez de pensar en el día después y de poner las bases de un proyecto que hoy le da estabilidad. "Entendí muy pronto que la vida del futbolista es corta y que no podía esperar a retirarme para pensar en mi futuro económico, decía.

El mensaje de fondo es que no quiso esperar a colgar las botas para preguntarse qué hacer con su patrimonio, sino que convirtió la planificación financiera en una parte más de su carrera.

Ángel Lafita, en su época en el Deportivo. EFE

"En el fútbol ves cada día negocios locos. Entiendes rápido lo fácil que es perder el dinero si no sabes dónde lo estás poniendo", sostenía.

La manera en que se presenta hoy en LinkedIn refuerza esa imagen de inversor selectivo y no de hiperactivo cazador de operaciones. En su perfil, donde se define como "Inversión y desarrarrollo de negocios | Exfutbolista profesional", encabeza su descripción con una sentencia que podría firmar cualquier gestor de fondos prudente: "No se trata de hacer más. Se trata de decidir mejor".

Es toda una declaración de principios: no invertir por invertir, sino elegir bien, incluso a costa de decir que no a propuestas que suenan demasiado bonitas.

En paralelo, el mismo reportaje de Heraldo detalla que Lafita ha trasladado al Grupo Anyla la disciplina del vestuario: análisis previo, preparación y constancia como guía para entrar en negocios de sectores distintos.

"Para mí invertir no es jugar al azar; es construir algo que pueda sostener a mi familia y a los proyectos en los que creemos", definía.

La combinación de diversificación, enfoque familiar -el nombre Anyla nace de la unión de Ángel y Laura, su esposa- y prudencia a la hora de evaluar riesgos dibuja el perfil de un exjugador que ha entendido lo fácil que es perder dinero cuando se confunde inversión con aventura.

Desde esa mirada, su figura como inversor se sostiene sobre tres pilares que él mismo ha ido dejando entrever: aprovechar con cabeza los grandes contratos, planificar el futuro mientras aún estás en el césped y asumir que, en materia de dinero, la clave no está en hacer muchas cosas, sino en decidir mejor cuáles merecen la pena