La concentración de la selección española de fútbol en Chattanooga durante la celebración del Mundial 2026 está sirviendo para constatar que, para ciertos deportistas de élite, las costumbres personales no se negocian ni a miles de kilómetros de casa.
Es el caso paradigmático de Marcos Llorente. El polivalente y disciplinado jugador del Atlético de Madrid ha comparecido en rueda de prensa y, más allá de la actualidad deportiva del combinado nacional, ha vuelto a acaparar todos los focos al defender con firmeza su particular y estricto estilo de vida, centrado en el respeto a los ritmos circadianos y la alimentación natural.
Ante la lógica curiosidad de los periodistas sobre cómo compagina sus singulares rutinas diarias con la estricta vida comunitaria en un hotel de concentración, Llorente se mostró tajante. "No tengo problema, porque los hábitos los puedo seguir igual que en casa, pero en un hotel", explicó el madrileño con una sonrisa.
Para el futbolista, la logística dispuesta por la federación facilita enormemente mantener su disciplina: "Amanece a las seis y media, lo veo. En cuanto a la comida, la selección te prepara de todo a cualquiera.
En ese sentido es una maravilla. Con los entrenamientos cenamos de día, así que no está cambiando nada. Por esa parte de los hábitos está todo genial", zanjó de manera rotunda ante los medios.
Marcos Llorente, antes de un partido del Atlético de Madrid.
La rutina del internacional español incluye levantarse antes del alba para recibir los primeros rayos de sol en la azotea, un hábito diario matutino que, según detalla, le aporta "mucha paz, tranquilidad y salud" para empezar la jornada sin prisas.
Además, Llorente es un firme defensor de alimentarse únicamente cuando hay luz natural en el exterior, evitando comer de noche para optimizar la energía del organismo. En tierras americanas, el horario de las cenas del equipo se amolda perfectamente a su filosofía de no ingerir alimentos a oscuras.
A sus 31 años, el jugador madrileño ha sido frecuentemente objeto de debates debido a sus métodos, que abarcan desde el uso de gafas rojas para bloquear la luz azul artificial hasta una dieta paleolítica exenta de ultraprocesados y cereales.
Sin embargo, Llorente insiste en que no sufre ninguna obsesión por el control calórico, sino que busca un equilibrio evolutivo que potencie su rendimiento.
Con España avanzando con paso firme en la Copa del Mundo tras firmar un gran papel, el futbolista colchonero demuestra que el máximo nivel competitivo y un estilo de vida tan personalizado pueden convivir en perfecta armonía dentro del vestuario de la Roja. Su bienestar integral sigue siendo su mejor argumento sobre el verde césped.
