La transición de una carrera deportiva hacia el mundo empresarial no siempre resulta sencilla. Así lo reconoce César Cruchaga, exfutbolista y actual gestor de un club de pádel, quien asegura que una de las claves para invertir con éxito pasa por implicarse personalmente en los proyectos y evitar aventuras empresariales que no se conocen en profundidad.
Durante una entrevista, el exjugador de Osasuna reflexionó sobre su trayectoria como inversor y empresario, una faceta que comenzó a desarrollar una vez finalizada su carrera deportiva.
Lejos de considerarse un emprendedor nato, atribuye gran parte de sus conocimientos empresariales a su hermana, a quien define como su principal referente.
"Yo no me creo emprendedor. Mi hermana ha sido una gran emprendedora", afirma. "La crack en casa para mí ha sido mi hermana, no yo".
Su hermana fundó una empresa especializada en software crítico para sectores como la aeronáutica, los satélites y los sistemas ferroviarios, llegando a gestionar una organización de más de 150 trabajadores.
Una experiencia que, según Cruchaga, le sirvió para aprender lecciones fundamentales sobre gestión empresarial.
La importancia de controlar el negocio
Uno de los mensajes más contundentes del exfutbolista es la necesidad de involucrarse directamente en cualquier proyecto en el que se invierta dinero.
"Para empezar tienes que controlar ese negocio. Eso de montar cosas para que te lo lleven otros… tienes que estar tú".
Cruchaga explica que durante los primeros años de gestión de Navarra Pádel, el club que fundó junto a varios amigos hace más de quince años, se centraba principalmente en la actividad diaria y la relación con empleados y clientes, dejando la parte financiera en manos de terceros.
Fue entonces cuando su hermana intervino. "Me dijo: 'Mira César, para controlar una empresa esto y esto'. Y me enseñó".
Desde entonces, asegura haber comprendido la importancia de supervisar personalmente compras, ventas, ingresos y gastos.
El exjugador considera que muchos futbolistas pierden parte de su patrimonio no necesariamente por fraudes, sino por invertir en sectores que desconocen o por delegar completamente la gestión.
"Hay cosas que tienes muchas más probabilidades de que funcionen si estás tú en el negocio". Como ejemplo, recuerda las inversiones inmobiliarias realizadas durante los años previos a la crisis financiera. "Todo el mundo veía que el ladrillo no baja nunca. Yo sé de gente que compró quince apartamentos en Málaga y luego te los tienes que comer".
Por ello, recomienda que las inversiones estén vinculadas a personas de máxima confianza.
"Uno de los tips para los futbolistas es meter el dinero en algo en lo que estés tú, o tu hermana, o tu padre; gente de confianza".
Asimismo, considera fundamental invertir únicamente en ámbitos que se conocen bien: "Otro es meterte en cosas que controlas".
Diversificar, pero con prudencia
Cruchaga reconoce haber diversificado su patrimonio en distintos proyectos empresariales. Sin embargo, explica que siempre ha intentado limitar el riesgo para proteger su estabilidad financiera.
"Yo ya sé con qué balas puedo jugar. Si me va mal voy a seguir teniendo mi mismo nivel de vida". Esa filosofía le ha permitido asumir algunas pérdidas sin que estas condicionen su situación personal.
"Algunas cosas no me han ido bien. He perdido algo de dinero o no he ganado, pero ya está". Entre las inversiones que no alcanzaron los resultados esperados, destaca una clínica de neurorrehabilitación en la que participó junto a varios socios.
Aunque considera que la idea tenía potencial, reconoce que se cometieron errores desde el planteamiento inicial. "Era una idea muy buena, pero cuando ya ves las cosas, ves que estaba mal parida desde el principio".
Según explica, el proyecto se desarrolló sin haber cerrado previamente acuerdos fundamentales con administraciones y organismos sanitarios: "Nos metimos en algo de sanidad que no teníamos ni idea".
Finalmente, un grupo empresarial adquirió el proyecto, lo que permitió minimizar las pérdidas. "No perdimos lo que pusimos, pero no fue un chandrío".
Invertir también por pasión
No todas las inversiones de Cruchaga responden a criterios estrictamente financieros. El exfutbolista reconoce que algunos proyectos surgen por afinidad personal o por amistad.
Es el caso de su participación en una tienda especializada en bicicletas, vinculada a una de sus grandes aficiones: el ciclismo de montaña. "Si no hay que meter mucho dinero y no tengo que estar currando yo ahí, me meto".
Aun así, mantiene el mismo criterio de prudencia económica. "Si hubiese ido mal, tampoco me iba la vida en ello". Respecto a Navarra Pádel, Cruchaga reconoce que probablemente no habría elegido el sector únicamente desde una perspectiva de inversión financiera.
"Si dices 'soy un inversor y voy a invertir en pádel', igual no invertiría". Sin embargo, destaca que el proyecto le ha proporcionado algo más valioso que la rentabilidad: una ocupación, una rutina y una actividad que le permite seguir activo tras abandonar el fútbol profesional.
"Ahora no sabría levantarme por la mañana y no ir a trabajar". Además, valora especialmente el componente social del club y la posibilidad de compatibilizar su gestión con sus aficiones y su vida familiar.
