El exárbitro internacional Antonio Miguel Mateu Lahoz se ha sincerado recientemente durante una extensa entrevista concedida al pódcast y canal de YouTube Vaya Vaina.
A lo largo de la charla, el colegiado valenciano repasó su dilatada trayectoria deportiva y ofreció profundas reflexiones sobre la influencia del dinero en el fútbol, sus inicios laborales y el inmenso privilegio que supone haber convertido su mayor vocación en una carrera profesional muy lucrativa.
Firme defensor del sistema educativo público que posibilitó su desarrollo personal, Lahoz rememoró con orgullo sus tiempos como docente. Mucho antes de alcanzar la cima mundial y pitar en las mejores competiciones, tuvo que compaginar los silbatos en campos de tierra con las clases en institutos.
Trabajar como profesor de educación física resultó vital en aquella época, puesto que le brindó la solvencia económica imprescindible para "sentirnos útiles, sentirnos bien y traer un dinerito para poder pagar la hipoteca".
Ese sacrificio inicial contrasta radicalmente con el nivel de vida que alcanzó en la élite. Mateu admite abiertamente que su mayor riqueza vital radica en "tener la suerte de vivir de mi ocio".
Esta posición de absoluto privilegio es algo que sus propios descendientes le recuerdan a menudo. Según relata, sus hijos alucinan con la rentabilidad de su carrera, tanto en su etapa activa como en su actual rol de analista en los medios de comunicación:
"Papá, ¿tú te has dado cuenta que te pagan por vivir partidos en el verde, en Primera División, en la Champions, en los mundiales, en los Juegos Olímpicos, y que ahora te están pagando por ver fútbol?".
Antonio Mateu Lahoz
A pesar de manejar grandes cifras en la cumbre de su profesión, el exárbitro detesta que se priorice la comodidad económica sobre la pasión deportiva. Como ejemplo, desveló su profundo malestar cuando le obligaron a dejar el césped para trasladarse a la sala del videoarbitraje (VAR).
Sus superiores intentaron persuadirle enumerando los beneficios materiales del nuevo cargo, un enfoque que rechazó de plano: "Nunca me han gustado que me limiten las cosas, que van a pagar una pasta, que vas a estar sentado y que no vas a pasar frío".
Para el valenciano, el deporte rey posee una dimensión social invaluable. "El fútbol va mucho más allá. No es solo un negocio, no es solo un área de formación a la cual no le estamos prestando la atención adecuada", argumenta.
En este sentido, critica la precariedad de las bases y exige que las instituciones territoriales destinen sus presupuestos a quienes verdaderamente construyen la cantera. Asegura que en esas organizaciones "hay mucho dinero que se puede invertir y que se puede de verdad poner sobre la mesa".
El objetivo debería ser dignificar la labor de los formadores y colegiados más jóvenes, a los que considera "los héroes que mantienen las escuelas porque no cobran prácticamente nada". Esa escasez de recursos en el fútbol formativo actual dista mucho de algunas experiencias que vivió en su juventud.
Al recordar su etapa compaginando el silbato con su faceta de jugador en el equipo Gimnástico de la Tercera División en Valencia, rememoró cómo incluso en categorías alejadas del foco mediático existía un fuerte músculo financiero.
En aquel entonces, el club contaba con "un presidente poderoso en aquel momento, con bastante dinero para invertir", lo que les permitía atraer a futbolistas provenientes de divisiones superiores.
