La etapa de Pep Guardiola en el Manchester City encara su último capítulo. El técnico catalán dejará el banquillo 'skyblue' tras el último partido de la temporada, poniendo fin a un ciclo histórico en Inglaterra.
En ese contexto, cobra aún más sentido entender cómo ha vivido durante estos años en la ciudad: lejos de la ostentación típica de la Premier, en un espacio que refleja con precisión su personalidad y su manera de entender el fútbol.
Mientras muchos entrenadores y futbolistas optan por grandes mansiones en las afueras, Guardiola eligió lo contrario: instalarse en pleno centro de Mánchester, en un exclusivo complejo residencial con servicios propios de un hotel de cinco estrellas.
Su vivienda, valorada en torno a los tres millones de euros, está ubicada en CitySuites, un edificio de 16 plantas junto a Deansgate y el río Irwell.
Allí ha encontrado un equilibrio entre privacidad y funcionalidad. A pocos minutos en coche del Etihad Campus -su verdadero centro de operaciones durante estos años-, el entrenador ha vivido rodeado de la vida urbana, con restaurantes, comercios y oficinas a su alcance.
Una elección que encaja con su preferencia por sentirse parte activa de la ciudad.
El interior del apartamento responde a un patrón estético sobrio y funcional. Predominan las líneas rectas, los espacios abiertos y una paleta de colores neutros, con blancos, grises y tonos madera.
Pep Guardiola, en el Manchester City
El salón-comedor con cocina integrada actúa como eje central, mientras que los ventanales de suelo a techo permiten la entrada constante de luz natural y ofrecen vistas al skyline de Mánchester, en plena transformación.
La vivienda cuenta con dos dormitorios amplios, ambos con camas king size, en una configuración más cercana a la de un ejecutivo cosmopolita que a la de un técnico refugiado en la tranquilidad suburbana. Pero el verdadero valor diferencial está en los servicios del edificio.
CitySuites funciona como un aparthotel de alto nivel: piscina cubierta de 18 metros, spa con sauna y jacuzzi, gimnasio abierto las 24 horas y zonas comunes pensadas como una extensión del propio hogar.
A ello se suman conserjería permanente, limpieza bajo demanda, lavandería y aparcamiento privado.
Este estilo de vida no fue una decisión menor. Durante las negociaciones de su llegada al City, la elección de la vivienda fue un punto clave, hasta el punto de generar tensiones por la dificultad de encontrar un espacio que se ajustara a sus exigencias en el centro urbano.
Fiel a su experiencia en Barcelona o Múnich, Guardiola ha mantenido en Mánchester esa conexión con la ciudad, incluso con su proyecto gastronómico, el restaurante Tast, también situado en la zona de Deansgate.
Ahora, a las puertas de su despedida, ese piso minimalista adquiere un valor simbólico añadido. No solo ha sido su hogar, sino también una extensión de su identidad: control, orden y rechazo de lo superfluo.
Un refugio que, como su legado en el City, habla tanto de su método como de su forma de estar en el mundo.
