Publicada

El fútbol mundial estrena una de las medidas disciplinarias más contundentes. A partir del próximo Mundial, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, cualquier jugador que se tape la boca durante un enfrentamiento con un rival podrá ser expulsado directamente con tarjeta roja.

La decisión fue aprobada por unanimidad el pasado 28 de abril por la International Football Association Board, el organismo que establece las reglas del juego, durante una sesión especial celebrada en Vancouver, Canadá.

La nueva normativa responde directamente a episodios de racismo y discriminación que han marcado la temporada europea.

El detonante fue el incidente entre el brasileño Vinicius Jr, del Real Madrid, y el argentino Gianluca Prestianni, del Benfica, ocurrido el 17 de febrero durante la ida de la eliminatoria de octavos de final de la Champions League.

Tras marcar el único gol del partido, Vinicius denunció al árbitro que Prestianni le había llamado "mono" mientras se tapaba la boca con la camiseta.

Aunque el jugador argentino negó tajantemente las acusaciones, la UEFA le impuso finalmente una suspensión de seis partidos por conducta discriminatoria de carácter homofóbico.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió públicamente la medida argumentando que existe una presunción de culpabilidad cuando un futbolista oculta su rostro al hablar.

Vinicius, víctima de presuntos insultos racistas por parte de Prestianni. Reuters

"Si un jugador se tapa la boca y dice algo, debe presumirse que ha dicho algo que no debería haber dicho, de lo contrario, no habría tenido que taparse la boca", declaró el máximo dirigente del fútbol mundial. La lógica es directa: si no tienes nada que ocultar, no hay razón para taparse al hablar.

La norma otorga discrecionalidad al organizador de cada competición para decidir si aplica la sanción. Pierluigi Collina, presidente del Comité de Árbitros de la FIFA, será junto a Infantino responsable de supervisar la implementación del cambio.

Los árbitros tendrán la potestad de mostrar la tarjeta roja cuando detecten que un jugador cubre su boca en situaciones de confrontación, buscando erradicar comportamientos discriminatorios.

Más medidas

Pero esta no es la única modificación aprobada. La IFAB también autorizó la expulsión directa de cualquier jugador que abandone el terreno de juego como señal de protesta contra una decisión arbitral.

La medida alcanza incluso a los miembros del cuerpo técnico que inciten a los futbolistas a realizar este tipo de acciones. Si un equipo provoca la suspensión definitiva de un partido por esta conducta, perderá automáticamente el encuentro por incomparecencia.

Ambas disposiciones forman parte de un paquete de reformas disciplinarias que la FIFA ha propuesto tras consultar con todos los grupos de interés del fútbol profesional. Las 48 selecciones participantes en el Mundial 2026 recibirán en las próximas semanas la comunicación formal de estos cambios.

La medida representa un endurecimiento sin precedentes en las sanciones futbolísticas.

Hasta ahora, los incidentes de este tipo se resolvían mediante investigaciones posteriores al partido, pero con la nueva regla el castigo es instantáneo: la expulsión del jugador implica que su equipo continúa con uno menos, afectando directamente el desarrollo del encuentro en tiempo real.

El fútbol encara así una nueva era en materia disciplinaria, donde la tolerancia cero al racismo y la discriminación se traduce en consecuencias deportivas inmediatas y severas. El Mundial de este verano será el primer gran escenario donde se pondrá a prueba la efectividad de esta controvertida medida