A. M.
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Cicinho, cuyo nombre real es Cícero João de Cézare, llegó al Real Madrid en 2005 como una promesa brasileña del lateral derecho, apadrinado por los Galácticos y comparado con Cafú.

Sin embargo, su paso por el club blanco -donde jugó solo 32 partidos y ganó una Liga- quedó marcado por lesiones y, sobre todo, por una adicción al alcohol que casi destruye su carrera. Hoy, con 41 años, vive una redención total en su Brasil natal, convertido en predicador evangélico, embajador madridista y comentarista televisivo de éxito.

El problema comenzó en su adolescencia, pero explotó en Europa. Cicinho confesó haber bebido durante 20 años, llegando a extremos inimaginables.

"Vi a Jesucristo después de tomar 18 caipirinhas y 14 cervezas", relató en entrevistas, describiendo alucinaciones y borracheras que lo llevaban a entrenar ebrio o despertarse con tatuajes inexplicables, como uno de la Biblia en la espalda.

En Madrid y Roma, donde jugó tras salir del Madrid, "bebía hasta caerme al suelo" y ocultaba sus excesos llegando tarde o simulando resacas como migrañas.

Amigos y psicólogos del São Paulo le advirtieron: "Si sigues así, vas a morir". Su afición lo alejó de la élite, pasando por clubes como Sivasspor o Brasiliense, donde se retiró en 2018 a los 37 años por una lesión de rodilla.

El refugio en la fe y la familia

La salvación llegó en 2012, cuando conoció a su esposa, "el pilar" de su rehabilitación. Juntos abrazaron la fe evangélica, y Cicinho dejó el alcohol y el tabaco hace más de ocho años.

"Vivo los principios de Dios, no traiciono a mi mujer", afirma. Ahora predica itinerantemente en iglesias, dando charlas motivacionales. Comparte su testimonio para ayudar a adictos: "El fútbol fue una fase; ahora muestro mi camino para que otros no caigan".

Además, es embajador del Real Madrid en Brasil, organizando campus infantiles, y construye un centro deportivo con fútbol, natación y artes marciales. Se arrepiente de no haber sido más profesional en Madrid: "Cumplí un sueño, pero perdí el gusto por jugar".

Paralelamente, Cicinho ha triunfado en los medios. Renovó contratos con SBT, la cadena brasileña, como analista deportivo. "Veo mucho fútbol y comento con pasión", dice, destacando anécdotas de Zidane o Ramos.

La historia de Cicinho es un testimonio de resiliencia. De las sombras del Bernabéu a las luces de la redención, demuestra que el talento sin disciplina falla, pero la fe y el apoyo familiar reconstruyen vidas. Hoy, casado y padre, inspira a miles más allá del césped.