Marruecos no da tregua. Los Leones del Atlas, que en los últimos años han convertido en un arte la captación de talento con raíces en la diáspora europea, han puesto su mirada en la última joya que ha emergido del Bernabéu: Thiago Pitarch.
El centrocampista del Real Madrid, de tan solo 18 años, tiene ante sí una encrucijada que ya conoce bien el fútbol español. Sin embargo, el propio jugador ha cerrado el debate con una respuesta que no deja lugar a interpretaciones: "¿Mi sueño? Debutar con la Absoluta y ganar títulos si se puede", dice en unas declaraciones a la RFEF.
La ofensiva marroquí no es nueva, pero en los últimos días ha alcanzado una dimensión pública inusitada. Fue Yassine Bono quien lanzó el guante tras el amistoso ante Ecuador disputado en el Metropolitano. "Que sepa que aquí lo vamos a recibir siempre con los brazos abiertos", declaró el guardameta.
"Cada jugador que tenga relación con Marruecos... bienvenido sea. Y más, si es jugador del Real Madrid", añadió. Un mensaje tan cálido como calculado, cargado de la misma diplomacia con la que el combinado norteafricano ha tejido durante años su red de reclutamiento.
La conexión de Pitarch con Marruecos viene por vía familiar: su abuelo materno es de Alhucemas, lo que le convierte en elegible para la Federación marroquí.
El mismo hilo del que tiraron en su día con Achraf Hakimi -nacido en Madrid- o con Brahim Díaz -nacido en Málaga-, ambos convertidos hoy en estrellas indiscutibles de Marruecos.
Pese a todo, Pitarch tiene claro hacia dónde apunta la brújula. El centrocampista, que ha irrumpido con fuerza en el primer equipo del Real Madrid bajo la tutela de Álvaro Arbeloa siendo el jugador más joven en debutar como titular en la historia del club con 18 años y 211 días, se decanta por la selección española.
El tiempo corre en contra de los africanos. Ya se les escapó Lamine Yamal y no quieren que algo así vuelva a ocurrir. Es por eso que su estrategia ha ganado velocidad de crucero en los últimos días con seis 'fichajes' en los últimos 13 días.
El combinado africano no espera y el Mundial 2030 junto a España y Portugal es un argumento de peso que los responsables federativos no dudan en esgrimir. Un torneo al que esperan llegar en plenas facultades para competir y conquistar la Copa del Mundo.
