Había una época en la que Pedri y la enfermería eran vecinos demasiado frecuentes. Lesiones que se repetían, continuidad que se rompía y un talento enorme que no terminaba de consolidarse sobre el césped.
Eso cambió. Y el propio jugador ha explicado en varias ocasiones cuál fue la clave: no fue solo trabajo en el gimnasio, fue también una manera distinta de entender el día a día. Todo empieza a las 8:30 de la mañana.
Antes de pisar la ciudad deportiva del Barça, Pedri tiene un ritual que comparte con su compañero Ferran Torres: meterse en agua helada. "Es nuestro pequeño ritual para estar más despiertos y entrenar con más ganas", explicó el canario.
La práctica, conocida como cold plunge, consiste en sumergirse en agua entre 7 y 12 grados durante unos minutos. Sus efectos incluyen una recuperación muscular más rápida, reducción de la inflamación y una activación inmediata del sistema nervioso.
Para Pedri no es una tendencia copiada de las redes: es parte de una rutina calculada que él mismo diseñó junto a Torres y que mantiene con la misma constancia con la que trabaja su juego de posición.
Pedri antes de un partido con el FC Barcelona
El otro gran pilar de su jornada es el ayuno intermitente. En el evento Fútbol Fiesta organizado por Decathlon, el centrocampista contó cómo llegó a él: "Me lo recomendó Ferran y me siento mucho mejor desde entonces, así que voy a seguir con ello".
El Tiburón, como llaman a Torres en el vestuario, es conocido por su obsesión con los hábitos saludables y convenció a su compañero para dar el paso.
La fórmula es sencilla: almuerzo y cena, sin desayuno entre semana. "Termino de cenar a las 22 horas y hasta las 13 horas del día siguiente, nada. En los periodos de ayuno lo único que tomo es agua, porque es fundamental mantener una buena hidratación", detalló.
Son, en total, unas 15 horas de ayuno diario. Y la mañana, incluido el entrenamiento, transcurre entera con el estómago vacío.
Solo hay una circunstancia que rompe la norma. "A excepción de los días de partido, que nos metemos un buen desayuno", confesó en declaraciones recogidas por La Vanguardia. Es el único momento en que el protocolo se adapta a la exigencia competitiva: el cuerpo necesita combustible antes de los 90 minutos, y Pedri lo sabe.
El resultado de estos dos años de disciplina lo resume él mismo con una frase: "Dimos con la tecla en la preparación física que me faltaba para tratar de evitar las lesiones. Puedo disfrutar de lo que más me gusta: jugar al fútbol".
Lo que antes era una promesa permanentemente interrumpida, ahora es un jugador que aparece en casi todos los partidos y que Men's Health ya celebraba como uno de los mejores centrocampistas del mundo.
Toda esta disciplina tiene, eso sí, un punto débil con nombre y apellidos. En más de una entrevista ha reconocido que hay platos ante los que su protocolo de ayuno flaquea sin remedio: las croquetas de jamón de su madre. Ahí no hay ventana de alimentación que valga.
