C. S.
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Mucho antes de convertirse en uno de los entrenadores más cotizados del momento, e incluso antes de conquistar títulos en los grandes estadios de Europa, Cesc Fàbregas fue simplemente un niño más en Arenys de Mar, una tranquila localidad junto al Mediterráneo.

Allí creció rodeado de su familia, de amigos de siempre y de interminables tardes jugando al fútbol, en un entorno sencillo que poco tenía que ver con la fama que llegaría años después.

En una entrevista a Samanta Villar, el exfutbolista recordaba lo que supone regresar a su pueblo. "Cuando vengo aquí solo tengo ganas de ver a amigos. Todo el mundo me conoce desde pequeño así que la gente es un poco como '¡Ah, Cesc!', pero no le dan más importancia".

Aquellos años también estuvieron marcados por las travesuras propias de la infancia. "Un amigo vivía en ese edificio de enfrente y a menudo chutaba a su balcón para ver si alcanzaba. El del bar de abajo tenía que estar contento con nosotros. Nunca me han echado tantas veces de un sitio", recordaba hace unos años.

En el programa Samanta y la vida de..., Fàbregas también habló de la estrecha relación con su padre, Francesc, una figura clave en sus inicios en el fútbol. "Mi padre siempre tenía tiempo para llevarme a entrenar. Creó un equipo de fútbol para que yo jugara con mis amigos", revelaba Cesc.

Cesc Fàbregas, durante un partido con el Como. EFE

El talento del excentrocampista no tardó en llamar la atención y el Barcelona lo incorporó a su cantera cuando tenía apenas 14 años. Dos años más tarde llegó una oferta del Arsenal, una decisión complicada para la familia, que tuvo que valorar si el joven debía dejarlo todo para marcharse a Londres.

"Yo lo que pensé es que en el Barça estaba bien pero podía coger este tren y ver si iba bien o no. Si iba mal, iba a pasar un año mínimo en Londres y aprendería el inglés. Debutó a los seis meses con el primer equipo", recordaba su padre, Francesc Fábregas.

Unos inicios complicados

Durante aquella conversación, Samanta Villar también quiso saber cómo se gestiona que alguien tan joven empiece a ganar grandes cantidades de dinero. Francesc explicó que decidieron buscar ayuda profesional para manejar la situación. "Fue entonces cuando Cesc comenzó a ganar mucho dinero siendo muy joven. Nos pusimos con un profesional porque no estábamos preparados. Yo soy constructor, si quieres te hago un presupuesto pero ya está", decía.

En otra entrevista concedida a DAZN en 2022, el catalán evocó uno de los momentos más emotivos de su juventud, relacionado con su entrenador Rodolfo Borrell. "Cuando mis padres se separaron cuando yo tenía 14 años yo lo pasé mal porque la familia es muy importante para mí y fue un shock, yo no me lo esperaba cuando pasó".

"Un día fuimos a jugar un torneo en Italia precisamente con los cadetes del Barça y el que es ahora mismo el tercer entrenador de Pep Guardiola en el Manchester City, Rodolfo Borrell, era mi entrenador en ese momento y me cogió un día en su habitación", contaba.

"Yo no había dicho nada a nadie de que mis padres se habían separado, y él me dijo que él había entendido lo que había pasado eso con mis padres y que estaba muy contento de que mi nivel no había bajado, porque normalmente a esa edad te afecta mucho. Pero él dijo que no se había notado nada y que tenía un regalo para mí", explicaba.

Aquel gesto quedó grabado en su memoria. "Era una camiseta de Guardiola con el número 4 del Barça con una dedicatoria que ponía mucha suerte y que ojalá algún día me viera en el Camp Nou con el número 4 y bueno, después de muchos años y mucho trabajo, así fue", recordaba.

En esa misma entrevista, Fàbregas también quiso dejar un mensaje para los niños que sueñan con dedicarse al fútbol. "Tienen que seguir sus sueños. Es muy importante en la vida, cuando somos niños todos tenemos sueños, todos vemos cosas en nuestro futuro de lo que nos gustaría ser".

"A mí me pasaba que soñaba con ser futbolista y obviamente lo conseguí a base de trabajo, de confiar, de ser muy positivo, pero sobre todo a base de querer aprender y de querer ser cada día mejor", comentaba.

Cesc Fábregas dirige al Como en un partido de la Serie A. EFE

"Esto es fundamental en la vida. Y yo les diría que sigan sus sueños, pero que trabajen siempre con mucha constancia y creyendo en que el sueño puede ser realidad porque al final nosotros a veces vemos cosas", confesaba.

"Me gustaría hacer eso, pero ¿tienes el coraje suficiente para dar todo lo que tú tienes para conseguir eso? Esa es la cuestión. Tienes que trabajar, tienes que sacrificar muchas cosas y es duro. Todo en la vida si lo quieres hacer al máximo nivel, tienes que trabajar mucho", sentenciaba.