El escaparate de la Champions suele seleccionar con crueldad a sus protagonistas, pero este miércoles el foco se desplazó a un canterano del Real Madrid al que hasta Thierry Henry quiso dedicar unos minutos en televisión.
El francés, leyenda de la Premier y analista en CBS Sports, interrumpió el debate para centrarlo en el centrocampista blanco. "Quiero hablar de Thiago Pitarch. Lo seguí de cerca. ¡Qué partido! Corría para todos", comentó, sorprendido por el despliegue del joven mediocentro frente al Manchester City.
Henry reconoció en antena que ni siquiera tenía clara la pronunciación del apellido del futbolista, pero precisamente ahí residía la dimensión de su elogio: un campeón de Europa descubriendo en directo a un chico recién aterrizado en la élite.
El exdelantero, que también puso en valor el trabajo global del Madrid, se recreó en la energía de Pitarch y en su forma de competir en una cita de máxima exigencia.
Para un jugador que aún compatibiliza su presencia con el primer equipo y el recuerdo reciente de la Youth League, escuchar esa valoración desde un mito del fútbol supone casi una credencial de entrada al gran escenario.
¿Es Fede Valverde el Juanito del siglo XXI?
Sobre el césped, Pitarch respondió a la apuesta de Álvaro Arbeloa con una actuación muy seria en el centro del campo. Titular en la ida de los octavos ante el City, se movió como interior, ayudando a sostener la presión alta del Madrid y dando continuidad a los ataques con personalidad pese al contexto.
El canterano, que ya había encadenado titularidades en Liga, mantuvo la intensidad durante más de una hora de juego, mezclando ayudas defensivas, coberturas y criterio en la circulación frente a un rival acostumbrado a castigar cualquier error en esa zona.
La camiseta del Real Madrid
No fue un partido de focos estadísticos para Pitarch, eclipsado en esa faceta por el hat-trick de Fede Valverde, pero sí una noche que ayuda a entender por qué en Valdebebas se insiste en pedir calma con sus tiempos.
El ambiente europeo, el ritmo del City y la presión del Bernabéu no le hicieron encogerse, y terminó marchándose ovacionado por una grada que empieza a dejar de verle como un simple canterano.
En paralelo, Henry remataba su análisis con una broma que también encerraba un mensaje sobre el carácter competitivo del club blanco: "No sé qué le pusieron a esa camiseta... quizá si me la pongo me ayude a recuperar el pelo".
La frase del francés, mitad broma mitad admiración, resume una noche en la que Thiago Pitarch comenzó a abrirse hueco en la conversación de la élite europea.
