J. P.
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Inglaterra ha endurecido sus normas de entrada justo a tiempo para poner en alerta a los aficionados del Barça que sueñan con estar en St James' Park el próximo 10 de marzo.

Desde el 25 de febrero de, cualquier español que viaje al Reino Unido sin visado necesita tener aprobada la autorización electrónica de viaje (ETA) antes de subir al avión, al ferry o al tren rumbo a Newcastle.

No basta con haber tramitado la solicitud: si el permiso no figura como concedido en el sistema, la aerolínea está obligada a denegar el embarque.

El cambio convierte un requisito que llevaba meses en vigor en un filtro real para miles de hinchas. La ETA es un permiso digital previo al viaje, diferente de un visado clásico, que se asocia al pasaporte y se comprueba de forma automática en los mostradores de facturación.

Cuesta 16 libras, tiene una validez de hasta dos años -o hasta que caduque el pasaporte- y permite varias entradas en ese periodo, pero sin ella el viaje no empieza siquiera. El Home Office lo resume con una consigna contundente: "No permission, no travel".

El desplazamiento culé

El calendario complica las cosas para el desplazamiento masivo azulgrana. El Barça ha abierto un cupo de 1.667 entradas para sus socios y peñistas para la ida de octavos en Newcastle, con solicitudes que se gestionan estos días y billetes personales e intransferibles.

El propio club ya recuerda en sus comunicaciones que, además del pasaporte en vigor, los aficionados procedentes de la Unión Europea deben contar con una ETA válida para poder entrar en el país.

En la práctica, eso implica que cualquier seguidor que vuele desde España sin haber recibido la confirmación corre el riesgo de quedarse en el aeropuerto, aunque tenga entrada y vuelo pagados.

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El refuerzo del control no se limita a los españoles, pero sí les afecta de lleno. La nueva fase del sistema obliga a las compañías a verificar electrónicamente que cada pasajero tiene una ETA, un eVisa o algún otro permiso de viaje inscrito en las bases de datos británicas.

Si permiten embarcar a alguien sin autorización válida, se exponen a sanciones económicas, de ahí que el filtro se aplique con celo en los mostradores de salida.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español ya ha emitido avisos recordando que incluso los viajes de turismo o para asistir a eventos deportivos requieren este trámite previo.

Para los culés que preparan la escapada, la recomendación es clara: solicitar la ETA con varios días de margen.

Aunque muchos expedientes se resuelven en cuestión de minutos, las autoridades británicas aconsejan pedirla al menos 72 horas antes del viaje para evitar problemas en caso de revisión adicional. Conviene también revisar si se está en alguno de los supuestos excepcionales (doble nacionalidad con pasaporte británico o irlandés, o residencia legal en Reino Unido), que eximen de la autorización.

Para todos los demás, el nuevo mensaje que sale de Londres no admite interpretaciones: sin ETA aprobada, la noche europea en Newcastle se verá por televisión