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"Es uno de los sueños que tiene este equipo, el de ser campeones de la Copa". Lo dijo Juan Musso, el gran artífice de la supervivencia del Atlético de Madrid en el partido de vuelta ante el Barça, tras confirmar que los colchoneros jugarán la final del torneo del KO.

El argentino fue el mejor, o el único que se salvó de la quema prácticamente, en un partido que rozó lo dramático en el Camp Nou. La ventaja de cuatro goles cosechada en la ida casi se quedó corta, pero el Atleti optará al título trece años después.

Más que un sueño, meterse en la final se había convertido con el paso de las semanas en una obligación para el Atlético de Madrid. La temporada se le estaba yendo entre las manos al equipo de Simeone, KO en La Liga mucho antes de lo esperado y entrando a duras penas en los octavos de final de la Champions League.

El Atlético de Madrid celebra el pase a la final de la Copa del Rey. REUTERS

Sin demasiada esperanza de poder salir campeón de Europa, y con La Liga ya completamente desechada, la Copa se había convertido en la gran válvula de escape para salvar el año.

Habría sido duro quedarse casi sin objetivos con el mes de marzo recién nacido, pero ahora los colchoneros tienen una opción más que real a la que aferrarse gracias a una final en la que saldrán favoritos independientemente del rival.

El drama de La Liga

A trece puntos del líder. Cuando uno mira la clasificación de Primera División ve ahora mismo al Atlético de Madrid a una distancia sideral del liderato. El Barça está a una distancia inasumible, y el Real Madrid tres cuartas partes de lo mismo, a nueve puntos de diferencia.

Ya no es la distancia en sí entre el Atlético y los dos grandes clubes de España, sino la sensación de que ha tirado La Liga a la basura mucho antes de tiempo. Se rindió demasiado pronto el equipo de Simeone, que sigue inamovible en su discurso de que tienen que pasar cosas extraordinarias para pelear de tú a tú con presupuestos más altos.

Giuliano Simeone y Koke celebran el pase en el Camp Nou. EFE

No se le critica al conjunto colchonero que no gane La Liga año tras año, lo que se le echa en cara es que en los últimos cursos se ha desfondado en la carrera cuando no tocaba. Y eso que el pasado curso fue campeón de invierno.

Ahora lo que le queda en el campeonato regular es tratar de asegurar el tercer puesto y quedar por encima del Villarreal. No cambiará mucho su premio si es tercero o cuarto, pero al Atleti se le pide al menos ser el tercer equipo de España cada curso.

Mientras el equipo colchonero se agarra a la Copa y a la Champions, lo peor es que el equipo ha transmitido una sensación de desidia y de desconexión total en La Liga.

La Champions, a trompicones

Donde tampoco ha sido nada fiable el Atlético ha sido en Champions League. Tuvo en su mano asegurar el pase a los octavos de final en la última jornada de la fase de liga, pero ni siquiera fue capaz de ganar al Bodo/Glimt en casa y se fue al playoff.

Allí sufrió ante el Brujas con varias caras y fases opuestas dentro de cada partido. Salvó la papeleta en Bélgica como pudo y terminó certificando su pase a los octavos de final no sin sufrimiento y con un resultado engañoso.

Los jugadores del Atlético, cabizbajos tras perder contra el Bodo Glimt. REUTERS

Ahora los madrileños parten incluso como favoritos en su cruce ante el Tottenham, pero nadie sabe la cara que ofrecerá el Atleti en estos dos partidos. Si la que puede golear al Barça de manera humillante, o la del equipo apático que se atasca y se desconecta de los partidos.

Va por el lado fácil del cuadro, y eso le permite pensar un poco más en grande, pero en el Atlético son conscientes de que será casi imposible llegar muy lejos en esta competición.

La Copa, el salvavidas

Tal y como se iba dibujando la temporada, al Atlético tan sólo le quedaba la baza de la Copa del Rey como salvavidas al que agarrarse para salvar el año. Al menos a corto plazo.

El Barça se cruzó en su camino, pero el 4-0 de la ida reconcilió a cualquiera con la idea de Simeone. Con pie y medio en la final, la duda estaba en ver qué versión ofrecería el Atleti en el Camp Nou ante un Barcelona que debía salir desbocado a por la remontada.

El Atlético de Madrid hace piña para celebrar el pase a la final de la Copa del Rey. EFE

Los cuatro goles de ventaja casi se quedaron cortos. El Atlético logró el pase a la final, es cierto, pero lo hizo alimentando las dudas con un partido pírrico que a punto estuvo de terminar en drama.

Es el Atleti de las dos caras, pero el Atleti que, al fin y al cabo, va a optar por sumar una Copa del Rey a sus vitrinas trece años después.

Un salvavidas necesario, en una final en la que saldrá como favorito, y que puede servir para justificar la temporada del Atlético y de Simeone, cada vez más discutido con el paso de los años.