La Fiscalía General de Mónaco ha abierto una investigación preliminar por presunta corrupción, blanqueo de capitales y malversación de fondos públicos en torno al acuerdo de patrocinio firmado entre el AS Monaco y la República Democrática del Congo (RDC).
La pesquisa, confirmada por el procurador general Stéphane Thibault, pone bajo el foco una estrategia de patrocinios deportivos del gobierno congoleño que también involucra al FC Barcelona.
El origen del caso se remonta a septiembre de 2025, cuando el abogado congoleño Hervé Diakiese presentó una denuncia ante el Parquet National Financier (PNF) de Francia en representación de dos ciudadanos congoleños residentes en ese país.
Los denunciantes señalan directamente al ministro de Deportes de la RDC, Didier Budimbu, a quien acusan de haber negociado y cerrado el contrato con el club monegasco -valorado en 4,8 millones de euros repartidos en tres temporadas- sin proceso de licitación ni validación presupuestaria clara en los documentos oficiales.
Tras varios meses de análisis, el PNF trasladó el expediente a las autoridades judiciales monegascas, que determinaron que existían indicios suficientes para abrir diligencias.
Patrocinios millonarios
El contrato investigado en Mónaco no es un caso aislado. El gobierno de la RDC firmó en el verano de 2025 acuerdos similares con tres grandes clubes europeos: AS Monaco, AC Milan y FC Barcelona.
El Barça, de hecho, suscribió el acuerdo más cuantioso: cerca de 44 millones de euros repartidos en cuatro temporadas a cambio de que todos sus equipos profesionales luzcan el lema "RD Congo - Coeur de l'Afrique" en la parte trasera de las camisetas de entrenamiento.
Además, el nuevo Camp Nou albergará la llamada "Casa de la RDC", un espacio destinado a promover la cultura y el patrimonio deportivo congoleño.
Los denunciantes consideran que el acuerdo del Barça podría formar parte de la misma estrategia financiera cuestionada en Mónaco y no descartan elevar una querella ante los tribunales españoles.
El caso, por tanto, podría extenderse más allá del Principado y alcanzar también a Milán. La investigación trata de esclarecer si los flujos de dinero público congoleño destinados a estos patrocinios fueron utilizados de forma legítima o si, por el contrario, sirvieron como vía para desviar fondos estatales.
La polémica no es solo judicial. Desde que se conocieron los acuerdos, una parte significativa de la sociedad civil congoleña mostró su rechazo. El movimiento Lucha (Lutte pour le Changement) lideró manifestaciones frente al Ministerio de Deportes en Kinshasa, mientras que el líder opositor Moïse Katumbi calificó el patrocinio de "moralmente inaceptable".
Los futbolistas del Barça, con el patrocinio de RD Congo.
Amnistía Internacional acusó al Barcelona de sportwashing, recordando que la RDC es escenario de un conflicto armado marcado por violaciones de derechos humanos, desplazamientos masivos y explotación del coltán.
El contexto resulta especialmente llamativo: la RDC ocupa el puesto 163 de 180 en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, el 73% de su población vive en pobreza extrema según el Banco Mundial y el propio Ministerio de Asuntos Exteriores francés desaconseja viajar al país por razones de seguridad.
Pese a ello, el gobierno congoleño destinó en conjunto cerca de 25 millones de euros anuales a repartir entre los tres clubes europeos.
Mientras la investigación monegasca avanza bajo la supervisión de los servicios especializados de la Sûreté Publique, la gran incógnita es si los denunciantes decidirán extender la batalla legal a España e Italia, lo que convertiría este caso en un escándalo con ramificaciones en tres jurisdicciones europeas.
