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La UEFA ha abierto una investigación disciplinaria por los presuntos insultos racistas sufridos por Vinicius Jr. en el Benfica - Real Madrid, un caso que puede derivar en una de las sanciones más duras vistas en la Champions contra un jugador.

La denuncia del brasileño, que aseguró al árbitro François Letexier que Gianluca Prestianni le llamó "mono" tras su gol en Da Luz, activó el protocolo antirracismo, detuvo el partido durante casi diez minutos y obligó a los organismos a reaccionar más allá de los comunicados de condena en caliente.

Ahora el foco se ha trasladado definitivamente a los despachos de Nyon. El expediente abierto se centra en esclarecer qué dijo exactamente el joven extremo del Benfica y qué recogieron tanto el árbitro como sus asistentes en el momento del incidente.

Sobre el césped, las cámaras captaron a Prestianni hablando con la boca tapada por la camiseta, a Vinicius saliendo disparado hacia el colegiado para denunciar el insulto y a un Real Madrid que amagó con retirarse del campo antes de reanudar el juego.

Esa secuencia, sumada a las durísimas palabras posteriores de Kylian Mbappé y al comunicado del propio Vinicius, ha elevado la presión sobre la UEFA para que vaya más allá de la mera apertura simbólica de un expediente.

El marco en el que se va a juzgar el caso es claro: el Código Disciplinario de la UEFA considera infracción grave cualquier conducta que atente contra la dignidad de un jugador por motivos como el color de piel o el origen, y fija una sanción mínima de diez partidos de suspensión para quien profiera un insulto racista.

De ahí que ya se hable de que a Prestianni le pueden caer 10 partidos de sanción si se acredita que pronunció la palabra denunciada por Vinicius. Más allá de la cifra, una sanción de ese calibre supondría marcar a fuego su incipiente carrera en Europa y enviar un mensaje inequívoco a todo el continente.

Vinicius denuncia que Prestianni le llamó "mono", Mbappé llama al argentino "puto racista" y la UEFA investiga lo ocurrido

La gran incógnita está en la prueba. No existe, al menos por ahora, un audio nítido de la conversación entre ambos jugadores, y el propio árbitro no ha dejado entrever que escuchara directamente el insulto.

La UEFA tendrá que apoyarse en el acta arbitral, en los informes de delegados y observadores, en el análisis de todas las tomas de televisión -incluida la lectura de labios que pueda hacerse- y en los testimonios de los protagonistas y de los futbolistas que estaban cerca de la acción.

Vinicius mantiene que fue llamado "mono", el vestuario del Real Madrid respalda su versión y Prestianni lo niega, alegando un malentendido y denunciando incluso amenazas recibidas.

Mientras el expediente avanza, el caso ya ha tenido consecuencias inmediatas: ha reforzado el liderazgo interno de Mbappé en la defensa de su compañero, ha vuelto a situar a Vinicius como símbolo de la lucha contra el racismo en el fútbol y ha colocado al Benfica y a su joven extremo en el centro de una tormenta reputacional.

El desenlace marcará si lo ocurrido en Da Luz se queda en una noche más de indignación sin castigo ejemplar o se convierte en el primer gran precedente en el que el racismo contra Vinicius tiene respuesta contundente desde la disciplina deportiva.

De momento, la advertencia está sobre la mesa: la UEFA ya investiga y a Prestianni le pueden caer 10 partidos de sanción.