El Atlético llega al cruce contra el Brujas instalado en una dinámica contradictoria, capaz de arrasar en la Copa del Rey y, al mismo tiempo, de ofrecer una versión plana y desconectada en La Liga justo antes de un examen europeo que no admite distracciones.
El play-off de la Champions se presenta como una frontera clara: o se convierte en el punto de inflexión que ordena la temporada o puede agrandar la sensación de equipo inestable que proyectan los de Diego Simeone en las últimas semanas.
Desde el empate ante el Levante, el Atlético solo ha sido capaz de sumar un punto de nueve posibles en el campeonato doméstico, encadenando tres jornadas sin marcar y dejando una imagen preocupante en ataque.
En paralelo, el mismo grupo ha firmado dos actuaciones arrolladoras en la Copa, con el 0-5 en La Cartuja frente al Betis y el 4-0 al Barcelona como escaparate de un potencial que, por ahora, aparece y desaparece según el contexto.
Ese contraste ha instalado la sensación de montaña rusa en el entorno rojiblanco: cada golpe de autoridad en eliminatoria viene seguido de un tropiezo liguero que alimenta las dudas.
Simeone ha insistido en que el equipo "sabe competir cuando hay todo o nada en juego", pero la falta de continuidad en el día a día de La Liga amenaza con contaminar también el rendimiento en Europa si no se corrige a tiempo.
El nuevo formato de la Champions obliga al Atlético a pasar por un play-off de dieciseisavos tras haberse quedado corto en la fase liga, donde la derrota en casa ante el Bodo/Glimt le empujó a este camino más largo hacia los cruces clásicos.
Los jugadores del Rayo Vallecano celebran su tercer gol contra el Atlético de Madrid, en el estadio Butarque de Leganés
El margen de error es mínimo: una mala noche en Brujas puede condicionar por completo la eliminatoria antes de la vuelta en el Riyadh Air Metropolitano.
El duelo en Bélgica llega, además, con el equipo lejos del liderato en La Liga -a 15 puntos del Real Madrid- y con la sensación de que el verdadero termómetro competitivo se va a situar en Europa.
La diferencia de versión entre torneo doméstico y Copa se proyecta ahora sobre la Champions: la gran incógnita es qué Atlético aparecerá, si el que somete y castiga o el que se diluye cuando el partido se le pone cuesta arriba.
Un Brujas en buen momento
El Brujas aterriza en este cruce reforzado por su rendimiento reciente, tanto en su liga como en la Champions. El conjunto belga llega a la ida tras encadenar varias victorias, incluido un triunfo importante en el derbi ante el Cercle y una goleada al Marsella en la fase liga que terminó de certificar su clasificación para estos play-offs.
En la competición doméstica, el Brujas se mantiene entre los primeros puestos de la clasificación, sustentado en un modelo ofensivo que le ha permitido firmar una de las mejores cifras goleadoras del campeonato.
Sus partidos europeos han sido, además, habitualmente abiertos, con más de 2,5 goles en casi todos sus encuentros de Champions esta temporada, lo que habla de un equipo valiente, agresivo con balón y con facilidad para generar ocasiones, pero también con momentos de desajuste atrás.
En el recuerdo aparece la última vez que ambos se cruzaron, cuando el Atlético se impuso en la fase de grupos 2018/19 con un 3-1 en Madrid y un 0-0 en Bélgica, así como la eliminatoria de la temporada 1977/78, en la que el Brujas dejó fuera a los rojiblancos camino de semifinales.
Aquella experiencia histórica, saldada con un global adverso pese a ganar en casa, es un aviso de lo que supone un rival que se hace fuerte en Jan Breydel.
El Brujas actual mantiene esa idea de equipo intenso, con gusto por el intercambio de golpes y con futbolistas en ataque capaces de castigar cualquier duda en salida de balón o en las vigilancias. Si el Atlético reproduce las desconexiones que ha mostrado en La Liga, el escenario puede volverse incómodo muy pronto.
Diego Simeone. durante el partido de La Liga entre el Rayo Vallecano y el Atlético de Madrid, en el estadio Butarque
Ordenar el caos
Para Simeone, el play-off ante el Brujas llega como una oportunidad y una amenaza al mismo tiempo. O refuerza la versión de eliminatorias que se ha visto en Copa, compacta y letal a la contra, o profundiza el debate sobre un equipo que alterna goleadas memorables con partidos sin colmillo ni continuidad en la presión.
El técnico argentino necesita recuperar la fiabilidad defensiva que históricamente ha caracterizado a su Atlético, pero también encontrar soluciones ofensivas que no dependan únicamente de chispazos individuales.
La serie de tres encuentros ligueros sin ver puerta contrasta con la facilidad para traducir ocasiones en goles en los dos grandes duelos coperos, síntoma de que el problema no es solo de calidad, sino de tensión competitiva y regularidad.
En ese equilibrio entre la Liga en mínimos y una Champions que vuelve a examinar al proyecto, el Brujas se convierte en un rival mucho más incómodo de lo que su nombre pueda sugerir a quien solo mire el escudo.
El Atlético se asoma al play-off con una de cal y otra de arena: si logra imponer la versión sólida y ambiciosa que ha mostrado a golpes esta temporada, la eliminatoria puede ser el principio de algo; si reaparece su rostro más inestable, el viaje por Europa corre el riesgo de quedarse corto de nuevo.
