Formado en la cantera blanca y miembro de pleno derecho de la generación que conquistó la Décima, Arbeloa ha pasado de ser un lateral fiable a la nueva cara del banquillo del Real Madrid.
Tras varios años trabajando con la base, ha dado el salto al primer equipo como entrenador, manteniendo así el vínculo con el club al que ha estado ligado la mayor parte de su carrera. Esa estabilidad deportiva se refleja también en su vida personal, asentada desde hace años en uno de los enclaves residenciales más codiciados de la capital.
Arbeloa reside en Pozuelo de Alarcón, el municipio con la renta per cápita más alta de toda España y una de las zonas de mayor poder adquisitivo del país.
Álvaro Arbeloa, en rueda de prensa con el Real Madrid
Dentro de este término municipal, su vivienda se encuentra en la urbanización de La Finca, un complejo residencial de lujo conocido por su privacidad, seguridad y por acoger a numerosos futbolistas y celebridades.
La elección no es casual: está a menos de media hora en coche tanto de Valdebebas como del Santiago Bernabéu, lo que convierte el trayecto diario del entrenador en un recorrido cómodo y rápido.
Por 15 millones
La estimaciones calculan el valor actual de la vivienda de Arbeloa en torno a los 15 millones de euros, una cifra que lo coloca en la franja alta incluso dentro de La Finca. Se trata de una tasación coherente con el tipo de inmueble que predomina en esta urbanización, donde los chalés independientes más exclusivos superan con facilidad la barrera de los diez millones en función de la parcela, los acabados y la ubicación exacta dentro del complejo.
En un contexto de precios al alza en las zonas prime de Madrid, el valor de la casa de Arbeloa refleja tanto el caché de la urbanización como la demanda de este tipo de propiedades entre deportistas y grandes fortunas.
Las informaciones apuntan a que el rango de compra de un chalé como el de Arbeloa, en el momento en que se hizo con la vivienda, se situaba por debajo de la valoración actual.
La revalorización en los últimos años ha sido notable, impulsada por la consolidación de Pozuelo de Alarcón como refugio de élite y por la escasez de producto similar en el mercado. Es decir, Arbeloa compró en un entorno ya caro, pero el mercado ha terminado elevando aún más el valor de su casa.
Una familia numerosa
La casa de Arbeloa es un chalé independiente de diseño moderno y funcional, pensado para una familia numerosa como la que forma con su mujer, Carlota Ruiz, y sus cuatro hijos.
En el interior destaca un gran salón familiar, amplio y luminoso, presidido por un sofá XXL en el que caben todos los miembros de la familia y decorado con cuadros de gran formato que aportan un toque contemporáneo al conjunto.
La cocina combina muebles de madera con líneas actuales, uniendo un cierto aire rústico con un estilo moderno que encaja con el carácter acogedor de la vivienda.
En la zona exterior, la casa dispone de un jardín espacioso, un porche integrado en la estructura de la vivienda y una piscina privada que se convierte en el centro de la vida familiar durante los meses de calor en Madrid.
La Finca ofrece además seguridad privada 24 horas, zonas verdes cuidadas y un entorno de máxima discreción, lo que permite a Arbeloa y a su familia disfrutar de privacidad pese a la exposición pública del entrenador.
El resultado es un hogar que mezcla lujo, comodidad y funcionalidad, muy en la línea de las residencias elegidas por otros referentes del Real Madrid en la misma urbanización.
La vivienda de Álvaro Arbeloa ronda los 600 metros cuadrados construidos, una cifra habitual en los chalés independientes de La Finca destinados a familias de alto nivel adquisitivo. A esa superficie se suman las zonas ajardinadas exteriores, que permiten contar con distintos ambientes de ocio, desde el porche hasta el área de piscina.
Este tamaño sitúa la casa de Arbeloa en el segmento de grandes residencias de la urbanización, aunque sin llegar a los gigantes de más de 1.000 metros que también existen en el entorno.
Un hombre de club
En lo deportivo, Álvaro Arbeloa construyó una carrera marcada por la solidez y el compromiso. Formado en La Fábrica, debutó con el primer equipo del Real Madrid antes de pasar por el Deportivo de La Coruña y el Liverpool, donde se consolidó como lateral fiable en la élite europea.
Su regreso al club blanco coincidió con una de las etapas más exitosas de la historia reciente del Madrid: conquistó, entre otros títulos, dos Champions League, una Liga y dos Copas del Rey, siempre con un rol de defensa versátil y líder silencioso en el vestuario.
Internacional con España, formó parte del grupo que ganó la Eurocopa de 2008, el Mundial de 2010 y la Eurocopa de 2012, sumando a su palmarés una de las etapas doradas de la selección.
Tras colgar las botas, dio el salto a los banquillos dentro de la estructura del Real Madrid, primero en la cantera y después al frente del primer equipo, un camino que refuerza su figura como hombre de club.
