Gavi se ha consolidado como una de las piezas fundamentales en la plantilla del FC Barcelona, pese a que en los últimos meses las lesiones se han convertido en su principal obstáculo.
Con tan solo 21 años, el futbolista nacido en Los Palacios y Villafranca ya presume de una trayectoria destacada tanto en su club como en la selección, despertando además un notable interés por conocer más detalles de su vida personal.
En una entrevista concedida a DAZN, el centrocampista sevillano compartió algunas anécdotas, entre ellas el consejo que siempre recibe de su madre antes de cada encuentro.
Fiel a su carácter directo, confesó que "mi madre ya no ve los partidos ni siquiera, la verdad que se asusta un montón. Siempre antes de ir al partido me dice: 'ten cuidado no te metas en ninguna pelea'. Intento siempre que se tranquilice ella y que esté lo más tranquila posible".
Gavi también se refirió a algunas de sus acciones más comentadas, como su costumbre de lanzarse de cabeza a ras de césped, una jugada que ha repetido en varias ocasiones.
"En el partido piensas muy rápido y yo siempre intento hacer lo más rápido posible, sea lo que sea. Después del partido lo vi más en frío y la verdad que me asusté un poco. En el campo, cuando estás caliente, nada te importa", explicó.
Gavi, durante un partido con el Barça.
Desde niño, el actual jugador azulgrana mostró una pasión desbordante por el fútbol. Dio sus primeros pasos en La Liara Balompié y más tarde pasó por la cantera del Real Betis, donde continuó destacando por su talento antes de ser fichado por el Barcelona con apenas 11 años.
"Pero es que Gavi, con seis años, ya hacía cosas que no eran normales", relataba Manuel Vasco, uno de sus primeros entrenadores. "Su padre lo trajo aquí. Ya tenía el equipo hecho, pero cuando empezó a entrenar ya me dije: 'Éste sí tiene cualidades'. Y por supuesto se quedó", recordaba sobre sus inicios.
"Era capaz de marcar casi 100 goles por temporada. Conducía con una facilidad increíble. Tenía visión de juego. Y, algo que algunos aún no aprecian, físicamente era ya un portento. Cuando sus compañeros más cansados estaban, él más fuerte se sentía. Y, por supuesto, siempre quería ganar. Era ya tan competitivo... Y no olvide usted a su familia. Humilde y muy buena gente. Para que un niño llegue lejos el entorno tiene que ser también muy favorable", añadía al describir las cualidades que lo hacían especial desde pequeño.
Aunque ya no es aquel niño que destacaba en categorías inferiores, Gavi mantiene intacta la humildad que lo ha acompañado desde sus primeros pasos.
La vida de Gavi
"Gavi conserva los mismos amigos de siempre. Cuando viene aquí, a Los Palacios, lo tienes sentado en esta misma grada (la del campo donde se juegan los partidos de La Liara Balompié). Con sus antiguos compañeros. Con su gente. La humildad es eso", subrayaba Manuel Vasco.
"Lo conocí jugando en la calle, delante de la cafetería. Jugaba él solito. Llamaba la atención el tiempo que pasaba solo con la pelota. Estaba en su mundo", recordaba en 2021 una vecina que había trabajado en el local de su padre. "¿Qué por qué no tiene miedo de jugar en el Barça con 17 años? Salió a su padre, que era bailaor", señalaba entonces el que fuera presidente de La Liara.
"Ese chiquillo salió al abuelo", apuntaba otro vecino. "Al padre del padre, que era un fenómeno. Trabajaba en la marisma de noche y tenía unas rías de borrico. Era un fenómeno. Trabajadores buenísimos. Y tenía cojones para todo. El niño ha salido a su abuelo y a su bisabuelo, que era sargento infante".
