Mathieu Flamini (Marsella, 1984) fue durante años un centrocampista eficaz y comprometido, de esos que hacen el trabajo sucio sin buscar protagonismo.
Su carrera lo llevó por clubes de renombre como Olympique de Marsella, Arsenal y AC Milan, además de pasar por Crystal Palace y Getafe, antes de retirarse en 2019. Sin embargo, el legado de Flamini no se escribirá solo en los estadios, sino también en los libros de negocios.
A sus 41 años, Flamini acumula una fortuna impresionante como propietario de una empresa valorada en más de 30.000 millones de euros, más que el valor combinado de Barça, Real Madrid y otros gigantes del fútbol europeo.
Lo que ganó sobre el césped se queda pequeño frente a sus logros como empresario. Paradójicamente, el dinero era lo que menos le interesaba cuando empezó a construir su proyecto en 2010, aún en activo en el Milan.
Flamini, a quien de adolescente no le atraía la química, llevaba tiempo preocupado por el medio ambiente y soñaba con aportar su granito de arena a la sostenibilidad. Fue en Milán donde conoció a Pasquale Granata, el socio que necesitaba para convertir su idea en realidad.
Mathieu Flamini, durante su etapa en el Arsenal.
Juntos fundaron GFBiochemicals (la G de Granata y la F de Flamini), una compañía dedicada a producir ácido levulínico a partir de biomasa. Este compuesto es clave para fabricar nylon, gomas sintéticas, plásticos e incluso productos farmacéuticos, pero de manera sostenible, biodegradable y sin depender de materias primas fósiles.
Mientras Flamini seguía en los campos de juego, Granata se rodeaba de científicos para dar forma al proyecto. Pocos conocían el rumbo que estaba tomando el exfutbolista, ni en Italia ni tras su regreso al Arsenal.
La empresa creció y en 2016 dio un paso decisivo al adquirir Segetis, uno de los líderes mundiales en derivados del ácido levulínico. Aun así, Flamini insiste: no entró en este mundo por dinero. Su objetivo siempre ha sido el mismo: mejorar el planeta.
"En países como India o China ya no se puede salir a correr por la contaminación. ¿Queremos llegar hasta ahí? ¿Cuántos residuos de plástico hay en cada playa? ¿Cuánta agua se necesita para producir una hamburguesa? Dos mil litros. Es espantoso", comentaba en una entrevista con el Daily Mail en 2024.
Hoy, Flamini sigue centrado en su compromiso medioambiental, recibiendo premios por su labor y no por su talento futbolístico. El llamado "futbolista más rico del mundo" mantiene un perfil bajo, discreto y, sobre todo, sostenible.
