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Un punto. Esa es la nimia diferencia que separa al Fútbol Club Barcelona y al Real Madrid en la pelea por el liderato de La Liga. Ya bien entrada la segunda vuelta, la igualdad es tal en la clasificación que el más mínimo detalle puede hacer saltar todo por los aires en cualquier jornada.

Llama la atención que los números reflejen una realidad tan ajustada cuando las sensaciones hablan de una brecha mucho más amplia entre ambos conjuntos. Si el Barça parece un equipo más fiable que saca adelante sus partidos con más facilidad, el Real Madrid sigue sin encontrar su mejor versión y apura para seguir ganando.

El destino, no obstante, es el mismo. Y aunque se haya dado por muerto al conjunto blanco en varias ocasiones ya a lo largo de este curso, lo cierto es que en el Santiago Bernabéu siguen vivos y coleando y pensando, con todo el derecho del mundo, en que todavía pueden ser campeones de Liga a final de temporada.

La suficiencia del Barça

El nuevo ejemplo de este contraste de sensaciones lo ha escenificado la última jornada de La Liga. El Barça solventó la papeleta sin demasiados apuros ante el RCD Mallorca en casa jugando casi a medio gas, y el Real Madrid tuvo que emplearse para salir airoso de Mestalla.

El equipo de Flick juega menos alocado que la temporada pasada, pero precisamente por eso parece tener habitualmente más bajo control los partidos. El Barça sigue teniendo una gran facilidad para generar ocasiones, practica un fútbol alegre ofensivo, y los resultados de sus últimos encuentros así o reflejan.

Los jugadores del Barça celebran con Lewandowski el gol marcado ante el RCD Mallorca. Reuters

La pasada jornada los culés vencieron al Elche (1-3) en un encuentro en el que tan sólo la falta de puntería evitó un resultado escandaloso. Tres goles más al Real Oviedo jugando sin toda la intensidad durante al menos medio encuentro, dos más ante el Villarreal o el Espanyol...

Incluso los partidos más apretados, como el derbi catalán, en los que el rival merece más, terminan cayendo del lado culé.

Hansi Flick da instrucciones a sus jugadores durante el partido ante el Mallorca. Reuters

La excepción a esta norma -siempre la hay- la puso la derrota ante la Real Sociedad. En Anoeta el Barça firmó un partido evidentemente ofensivo, remató 25 veces y tuvo más del 70% de la posesión. Casi de milagro, la Real golpeó dos veces y tumbó al líder.

Pese a ello, futbolísticamente, el Barça desprende más consistencia, seguridad y fiabilidad futbolística por su manera de jugar al fútbol y también por el estado de forma en el que se encuentran jugadores como Lamine Yamal, Fermín o Joan García.

La supervivencia del Real Madrid

Esta temporada el Real Madrid ha sido todo lo contrario. Pese al buen inicio, los renglones se fueron torciendo hasta llegar a la convulsa situación actual. Un cambio de entrenador, problemas de liderazgo en el vestuario, broncas sin parangón en el Bernabéu... Mucho ruido alrededor del equipo.

Desde la llegada de Álvaro Arbeloa el rumbo no ha cambiado en exceso en lo puramente deportivo. Su andadura comenzó con el batacazo en Albacete para decir adiós a la Copa del Rey, y también con la abrupta salida del top 8 de la Champions en la última jornada.

Carreras recoge un balón de las manos de Corberán. REUTERS

Sobre el césped, las dudas que dejaba el equipo antes parece que se prolongan pese al cambio de timón.

Mestalla apretó al Real Madrid en un nuevo partido gris. La genialidad con una pizca de fortuna de Carreras desequilibró la balanza, pero los blancos volvieron a jugar en el alambre.

Como sucedió en la jornada anterior ante el Rayo Vallecano. Hasta el minuto 100 tuvo que pelear el conjunto merengue para llevarse la victoria ante un rival que terminó con nueve jugadores.

Huijsen, con el esférico. REUTERS

En Villarreal, es cierto, el Real Madrid mostró una mayor consistencia, pero a los blancos les cuesta encontrar esa continuidad que les permita ganar en confianza y poder 'venderse' precisamente como un equipo fiable y duro.

Un ejercicio de supervivencia, no obstante, digno de admirar porque el Real Madrid se mantiene muy vivo en La Liga, siempre metiéndole presión al Barça y mandándole el mensaje de que incluso en horas bajas no se rendirá.

Mbappé celebra su gol ante el Valencia. REUTERS

Las sensaciones que se desprenden de cada partido de uno y otro equipo son muy distintas en este momento de la temporada, es cierto, pero Barça y Real Madrid mantienen caminos paralelos en la pelea por La Liga.