Hubo un tiempo en que Ronaldinho era sinónimo de magia pura. El brasileño que conquistó el mundo con su sonrisa eterna y regates imposibles ganó el Mundial de 2002, dos Balones de Oro y una Champions con el Barcelona que lo consagró como uno de los mejores futbolistas de la historia.
Sin embargo, desde su retiro en 2015, la vida del astro brasileño ha estado marcada por episodios que lo han alejado de los focos deportivos para situarlo en portadas muy distintas.
El capítulo más oscuro llegó en marzo de 2020. Ronaldinho y su hermano Roberto de Assis Moreira fueron detenidos en el aeropuerto de Asunción, Paraguay, tras intentar ingresar al país con pasaportes falsificados.
Lo que comenzó como un viaje para promocionar una campaña benéfica en favor de niños desfavorecidos terminó con el exjugador celebrando su 40 cumpleaños entre rejas, en una prisión de alta seguridad paraguaya.
Durante 30 días, Ronaldinho compartió celda con reclusos condenados por delitos graves. Dormía en un cuarto con dos camas, aire acondicionado y nevera, pero la rutina era carcelaria: despertarse a las seis de la mañana, reuniones con abogados, comidas en el comedor del penal y partidos de fútbol sala con otros presos y guardias.
Ronaldinho
En una entrevista, el brasileño confesó el miedo que sintió aquella primera noche: "Pensé que iban a pegarme y hacerme todas las cosas terribles que suelen ocurrir en la cárcel". Sin embargo, su carisma transformó la situación: los guardias organizaron partidos para verlo jugar y le pedían que hiciera trucos con el balón para entretenerlos.
Tras pagar una fianza de 1,6 millones de dólares, Ronaldinho fue trasladado a un hotel de lujo en Asunción bajo arresto domiciliario, donde permaneció cuatro meses más. En agosto de 2020, la justicia paraguaya finalmente lo liberó tras el pago de 200.000 dólares adicionales en concepto de daños, sumando más de cinco meses privado de libertad en total.
Pero los problemas legales no terminaron ahí. En 2021, la justicia brasileña lo citó por impago de la pensión alimenticia a su expareja Priscilla Coelho, quien le reclamaba 100.000 reales mensuales (unos 16.000 euros) que el exfutbolista nunca abonó, enfrentando nuevamente la amenaza de volver a prisión.
A esto se sumó su vinculación con Omegapro, una de las mayores estafas piramidales de la historia, que defraudó aproximadamente 3.000 millones de euros a casi tres millones de personas en todo el mundo.
Ronaldinho participó en eventos promocionales de esta empresa de criptomonedas en 2022, incluyendo un partido de leyendas en Dubái junto a figuras como Luis Figo, Iker Casillas y Samuel Eto'o.
Lo hizo cuando ya media docena de reguladores internacionales habían advertido sobre las actividades fraudulentas de la compañía. Ahora, abogados de las víctimas han anunciado que exigirán a los futbolistas que prestaron su imagen a la estafa.
A pesar de todo, Ronaldinho ha logrado reinventarse. A sus 45 años vive en una granja a las afueras de Porto Alegre, lejos del ruido mediático. Su patrimonio actual ronda los 70 millones, generados principalmente por apariciones públicas, colaboraciones y sus más de 100 millones de seguidores en redes sociales.
En 2025 lanzó "Manual do Bruxo", un proyecto de formación para jóvenes futbolistas, y fue la principal atracción del Carnaval de Salvador de Bahía.
