Marc Bertrán, exfutbolista de Primera División y hoy banquero privado, se ha convertido en una de las voces más claras a la hora de explicar por qué las inversiones y la planificación financiera son vitales para asegurar el futuro de los jugadores más allá del césped.
Nacido en Lleida, Bertrán desarrolló una larga carrera en el fútbol profesional, con pasos por Osasuna, Recreativo de Huelva o Real Zaragoza, hasta colgar las botas hace unos años.
Tras su retirada, dio un giro poco habitual en el vestuario: se formó a fondo en economía y finanzas y se incorporó al equipo de A&G Banca Privada, donde hoy gestiona patrimonios de empresarios y deportistas desde la delegación de Pamplona.
Marc Bertrán, jugando con el CD Tenerife.
Licenciado en Educación Física por el INEF, acumula además varias certificaciones del Instituto de Estudios Bursátiles (EFA, especialista en banca privada, planificación financiera). Esa combinación de experiencia en la élite y formación técnica le permite hablar un lenguaje que los futbolistas entienden, pero con la profundidad de un profesional de la inversión.
Bertrán siempre tuvo claro que el fútbol no podía ser su único plan. "La carrera deportiva dura pocos años. Después tienes toda la vida por delante y es importante prepararte para ello", recuerda en Capital Sport.
Del deporte a las finanzas
Explica que empezó INEF con 19 años, terminó la carrera y luego se lanzó a Economía cuando ya intuía que su futuro estaría en las finanzas: "En el mundo del fútbol hay potencial y necesidad para este tipo de trabajo y ahí empezó mi aventura".
No es casualidad que, en lugar de optar por los caminos más transitados (entrenador, director deportivo, comentarista), se haya abierto paso en un sector tan exigente como la banca privada.
Él mismo admite que no es lo habitual y que apenas se conocen casos como el suyo o el de Javier Arizmendi, lo que refuerza la idea de que anticiparse al final de la carrera deportiva es una ventaja competitiva enorme para el futbolista.
Inversiones y futbolistas
En su día a día, Bertrán asesora tanto a deportistas como a empresarios, y deja claro que la buena inversión no entiende de profesiones. "Al hablar de tipo de inversión, no diferencio entre deportistas y otras profesiones. Tengo clientes futbolistas, pero también empresarios y te puedo decir que las carteras son las mismas. Cada uno con su perfil de riesgo. No hay algo en lo que inviertan específicamente ellos. Lo que es bueno para uno es bueno para todos".
Su discurso gira alrededor de una idea central, la diversificación. "La clave en la inversión es la diversificación. La parte importante de la cartera tiene que estar en activos líquidos. Lo que más trabajamos son fondos de inversión, por el diferimiento fiscal y porque hay muchísima calidad en la gestión de los fondos", explica.
A partir de ahí, recomienda destinar "una parte pequeña" del patrimonio a inversiones alternativas como inmobiliario o fondos de renovables, sectores que considera "muy interesantes" y por los que están apostando cada vez más.
También insiste en la importancia de tener un plan para las dos grandes fases de la vida del futbolista. Durante la etapa profesional, dice, "es importante llevar una planificación. Hay que intentar acumular el máximo posible para después sacar una rentabilidad".
Y cuando llega la retirada, arranca la fase de distribución: "El futbolista debe haber acumulado una bolsa lo suficientemente grande como para poder vivir de esos rendimientos y que su patrimonio no solo se mantenga estable, sino que pueda crecer algo en términos reales".
En ese contexto, marca objetivos realistas: "Con el perfil de riesgo conservador, no vamos a objetivos de rentabilidad muy ambiciosos, se trata de preservar el patrimonio y crecer poquito. Entre un 3% y un 5% es un objetivo asumible".
Y resume su trabajo con una frase que podría colgarse en cualquier vestuario: "La clave es intentar identificar sectores de presente y de futuro, donde podamos obtener el mayor retorno gestionando muy bien el riesgo. Hay que gestionar no solo la parte buena, sino sobre todo la parte mala, que es el riesgo".
Un cambio de mentalidad
Bertrán detecta un cambio de paradigma entre las nuevas generaciones de jugadores. "Los futbolistas actuales hablan cada vez más de sus inversiones. Hay más inquietud y conciencia de lo importante que es una buena gestión del patrimonio", afirma.
Durante su época como jugador, admite, esa conversación apenas existía, pero ahora la preocupación por el futuro económico se ha instalado en los vestuarios.
Parte de esa inquietud responde a una realidad incómoda: estudios citados por la AFE y la firma PKF Attest apuntan a que la probabilidad de que un futbolista acabe arruinado es más alta cuanto más dinero gana, por malas decisiones o ausencia de planificación.
"Todo el mundo necesita a alguien que sepa ayudarle y asesorarle para que, después, sea el propio cliente quien tome las decisiones con la mayor y mejor información posible", concluye, reivindicando la figura del asesor financiero especializado.
Jugador de Primera División
Antes de hablar de fondos, renovables o activos líquidos, Marc Bertrán fue un lateral derecho fiable en Primera División. Formado en el fútbol profesional, vivió su etapa más destacada en Osasuna entre 2011 y 2014, tras pasar por equipos como el Recreativo de Huelva y el Real Zaragoza, entre otros clubes del fútbol español.
Una carrera larga, con muchas temporadas en la élite, que le permitió conocer de primera mano la realidad económica del vestuario y entender que el dinero del fútbol es tan intenso como efímero.
Esa experiencia deportiva, sumada a su formación académica, explica que hoy sea uno de los exfutbolistas que mejor saben traducir el lenguaje de los mercados al mundo del balón, y que insista en que la auténtica victoria para un jugador llega cuando, años después de retirarse, puede seguir viviendo con tranquilidad de las decisiones financieras que tomó a tiempo.
