A. M.
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James Rodríguez ya no es solo el talento que deslumbró al mundo en el Mundial de Brasil 2014: también fue pionero en llevar su nombre al terreno de las criptomonedas con su propio activo digital, el JR10 Token.

En 2018, en plena preparación para el Mundial de Rusia, James Rodríguez anunció el lanzamiento de su propia criptomoneda, el JR10 Token, creada en alianza con la plataforma de blockchain SelfSell. Hoy en día no hay rastro activo, pero fue un anuncio rompedor.

Con este movimiento se convirtió en el primer futbolista internacional en activo en adentrarse en el universo cripto con una moneda ligada directamente a su marca personal. El token tomaba su nombre de sus iniciales y su icónico dorsal, y nació como una extensión digital de la figura del colombiano fuera del campo.

La idea no era solo aprovechar una tendencia tecnológica, sino transformar el vínculo con sus seguidores en algo tangible dentro de una economía digital propia.

En los comunicados del lanzamiento se subrayó que el objetivo del JR10 Token era "realzar el valor de su marca y construir relaciones más sólidas con sus fans". Buscaba conectar su éxito deportivo con una comunidad global que pudiera participar más activamente en su trayectoria.

James Rodríguez, con el Club León

El JR10 Token salió primero en forma de preventa a través de la app de SelfSell, donde los aficionados podían adquirir unidades del token desde sus teléfonos móviles. Esta misma plataforma dejó de operar, lo cual significó que el token dejó de ser negociable publicamente.

Según SelfSell, los poseedores de JR10 tenían acceso a privilegios exclusivos: compra de souvenirs oficiales de James, participación en reuniones de clubs de fans y posibilidad de involucrarse en actividades ligadas al crecimiento de la marca del futbolista.

SelfSell presentó el proyecto como parte de una nueva generación de "activos humanos", donde cualquier persona con una marca, credibilidad o potencial -como una estrella del deporte- puede tokenizar su valor futuro igual que hace una empresa con sus acciones.

Bajo el lema "Value yourself, Value your future", la compañía defendía que figuras como James pueden convertirse en emisores de su propia moneda personal y compartir con su comunidad parte del valor que generan.

Aunque James no se prodigó en largas entrevistas técnicas sobre blockchain, el tono de los mensajes asociados al lanzamiento dejaba clara su visión: entrar en un terreno nuevo, paralelo al fútbol, pero alimentado por su carrera.

En redes el propio jugador comentó que era "muy emocionante" poder entrar en "un campo distinto", un ámbito innovador donde seguir creciendo y, al mismo tiempo, devolver algo a la afición que ha impulsado su carrera.

James atribuúa explícitamente buena parte de su éxito profesional a sus seguidores y presentó el JR10 Token como un "obsequio" simbólico para ellos, una manera de construir una comunidad más cercana y de interactuar de forma diferente con su base de fans en todo el mundo.

Más que una simple inversión, el token se planteaba como un puente: un mecanismo para que la hinchada participe en la historia del jugador más allá de los 90 minutos.

Medios deportivos y tecnológicos destacaron en su momento el carácter pionero de la iniciativa, señalando que el colombiano abría una vía que otros deportistas podrían explorar en el futuro: monetizar su reputación mediante tokens, al tiempo que refuerzan el vínculo con sus seguidores a través de ventajas exclusivas y experiencias personalizadas.

El proyecto, sin embargo, dejó de funcionar y el JR10 como activo visible y comerciable desapareció del ecosistema cripto activo.