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Mbappé evitó la tragedia. El Real Madrid ganó al Rayo Vallecano y mantuvo el pulso con el Barça en la pelea por La Liga, pero la sinfonía de viento volvió a ser protagonista una vez más en el Santiago Bernabéu.

De nuevo una tarde de tensión entre la afición madridista y sus jugadores. No tanto como la vivida frente al Levante hace apenas 15 días, pero sí suficiente para que quedara reflejado el hartazgo de los hinchas con unos futbolistas que no están dando la talla esta temporada.

Los silbidos se hicieron notar antes del inicio del partido y llegaron también en la primera vez que Vinicius Jr tocó la pelota. El brasileño, en cambio, respondió con una arenga a la afición y después hizo lo propio tras marcar el golazo de la tarde y que proyectaba una tarde plácida del Real Madrid en su feudo.

Pero no fue así. El conjunto dirigido por Álvaro Arbeloa volvió a las andadas y el partido se convirtió en una pesadilla que provocó la impaciencia de los más de 70.000 espectadores.

El Bernabéu encontró nuevos sospechosos. Ya no fueron Vinicius, Bellingham (que acabó lesionado) y Valverde los más señalados. Esta vez, el foco estuvo también sobre Mastantuono y Huijsen. Especialmente en el central español, quien volvió a dejar la sensación de estar superado a nivel emocional.

El gol de Mbappé en el minuto 100 desde el punto de penalti sirvió para calmar algo las aguas, pero no terminó por despejar un panorama que comenzaba a abrirse tras los duelos contra el Mónaco y el Villarreal. La derrota frente al Benfica fue un golpe duro y la imagen ofrecida ante el Rayo Vallecano no ayuda a la reconciliación con la grada.

Prueba de fuego

El Real Madrid volvió a salvarse sobre la campana. De nuevo gracias a Mbappé, quien rescató a los suyos para mantener la desventaja frente al Barça en tan solo un punto.

Los de Arbeloa tendrán ahora tiempo para descansar al no estar clasificados a los cuartos de final de la Copa del Rey y tendrán cinco días para preparar una salida a Mestalla que se antoja muy delicada.

No únicamente por lo que supone históricamente una visita del Real Madrid al feudo del Valencia, sino también por la cantidad de bajas con las que se presentará el equipo de Arbeloa para el domingo.

Bellingham se duele en el suelo tras sufrir una lesión en los isquiotibiales. REUTERS

Y es que el duelo contra el Rayo Vallecano dejó al menos a dos futbolistas del Real Madrid fuera de combate: Vinicius y Bellingham. Dos piezas angulares en el esquema de Arbeloa y que obligarán al salmantino a retocar su dibujo.

El brasileño se perderá el partido de Mestalla después de ver la quinta amarilla que le acarrea sanción. Por su parte, Bellingham sufrió un pinchazo en el isquio de su pierna izquierda en el 10' que le obligó a abandonar el terreno de juego con claros gestos de dolor.

Dos golpes duros para el Real Madrid que se agrandaron con la sustitución de Asencio en el descanso, fruto de su fisura en la tibia que lleva arrastrando desde hace ya varias semanas. El canterano estaba siendo lo más destacado de la zaga, pero cada vez tiene más problemas para acabar los partidos.

Los blancos tendrán que formar de nuevo con un once de urgencias, algo que por desgracia ha sido la tónica habitual durante toda la temporada. En Mestalla, un estadio que siempre se le complica al Real Madrid y que esta vez será una caldera fruto de la delicada situación que atraviesa el Valencia.

Los de Corberán no logran alejarse del descenso y cada partido se ha convertido en una final. Perdieron un punto contra el Betis prácticamente en el añadido, pero esta vez jugarán ante su gente, donde tan solo han perdido dos partidos este curso.

Será un prueba de fuego para el Real Madrid. Justo antes además del trascendental choque frente al Benfica. No hay margen de error, la afición necesita más de los suyos y Arbeloa tratará de reconducir el rumbo y calmar las aguas en la parroquia madridista.