Iván Helguera fue uno de los pilares del Real Madrid de los galácticos; hoy, su terreno de juego son los balances de sus sociedades y los planos de nuevos proyectos. A sus 50 años, el exinternacional español ha reconvertido su carrera en una actividad empresarial centrada en el ladrillo.
En el podcast Offsiders, donde le preguntan directamente cómo ha organizado sus finanzas tras dejar el fútbol, su respuesta es tan directa como reveladora: "La inmobiliaria, a lo largo de los años, es lo único que no pierde mucho, así que buscamos terrenos, vendemos edificios, tenemos hoteles… un poco de todo y no nos va nada mal".
Esa frase resume un modelo basado en diversificar dentro del propio sector. Helguera no se limita a comprar pisos para alquilar, sino que participa en distintas fases del negocio: adquisición de suelo, desarrollo de proyectos, explotación hotelera y venta de edificios ya revalorizados.
"Buscamos terrenos" indica la parte más especulativa del ciclo; "vendemos edificios" apunta a operaciones donde cristaliza la plusvalía; "tenemos hoteles" introduce la componente de ingresos recurrentes. Todo, bajo una misma idea: convertir el patrimonio acumulado en el fútbol en una fuente estable de rentas.
En la misma conversación, reconoce que hubo un proceso de aprendizaje consciente. Cuenta que dedicó "dos años a estudiar sobre los mercados financieros" para no depender solo de la intuición. Ese esfuerzo formativo le sirvió para entender la diferencia entre productos financieros complejos y activos que podía tocar.
Iván Helguera, en la final de la Champions League de 2002
Aunque habla de bolsa y mercados, deja claro dónde se siente más cómodo: "No es tan complicado generar ingresos como la gente piensa, el problema es que en España hay un gran déficit en la educación financiera", lamenta, ligando su trayectoria personal a un mensaje más amplio.
Helguera también subraya que esa transformación no fue fruto de un impulso aislado, sino de una estrategia familiar. En la entrevista se menciona que su esposa tiene conocimientos financieros y que juntos decidieron apostar fuerte por el ladrillo. "Nos está yendo bastante bien", remata cuando describe el conjunto de sus negocios inmobiliarios.
Su discurso se aleja del tópico del exfutbolista que derrocha sin medida. De hecho, aprovecha para lanzar un aviso a las nuevas generaciones. Según relata, ha visto a muchos compañeros que "no han sabido transformarse y planificar financieramente su futuro", y contrapone ese caso al suyo, donde ha intentado aplicar al dinero la misma disciplina que aplicaba al entrenamiento.
En Offsiders, el excentral también deja caer que su vida actual es más tranquila, pero no menos exigente. Ya no se mide ante delanteros, sino ante plazos de ejecución, licencias y números. De los estadios ha pasado a los hoteles; de las áreas a los solares.
Sin dar cifras concretas, sí deja claro que el volumen de actividad es considerable y que el negocio le permite mantener un nivel de vida alto sin depender de la televisión ni de colaboraciones esporádicas.
