Costará encontrar en lo que queda de temporada un partido con tantos disparos y llegadas al área. De vez en cuando se juntan dos entrenadores como Flick y Sarabia que entienden el fútbol como un juego alegre y ofensivo para crear una locura de la que, en esta ocasión, salió victorioso el Barça [Así vivimos la victoria del FC Barcelona ante el Elche CF]
Los culés se llevaron los tres puntos en un partido a tumba abierta en el que pudo pasar de todo. Con merecimiento los azulgranas se hicieron con el triunfo, pero volvieron a hacer un ejercicio de funambulismo que el Elche no supo aprovechar. A esto están acostumbrados los catalanes.
Lamine abrió el marcador a los seis minutos, y aunque el exmadridista Álvaro puso la igualada en la primera mitad, Ferran mandó a los suyos por delante a los vestuarios y Rashford ajustició en el segundo acto. Tres puntos más para un Barça que obliga al Real Madrid a ganar sin excusas al Rayo Vallecano este domingo.
Defensas transparentes
Seis minutos duró la euforia del Martínez Valero de volver a recibir al FC Barcelona. Lo que tardó Lamine Yamal en demostrar que está regresando a su mejor versión para adelantar a su equipo.
Una pérdida del Elche en el centro del campo cogió desprevenida a la defensa, así que en un abrir y cerrar de ojos Lamine se plantó mano a mano ante el exculé Iñaki Peña, El pase de Olmo, medido y sencillo a la espalda de la zaga, hizo la mitad del gol, aunque Yamal todavía tenía que poner el otro 50%.
Lo hizo de manera brillante. Regateó a Peña con un quiebro inapelable y, con toda la tranquilidad del mundo, definió a puerta vacía.
Lamine Yamal celebra su gol ante el Elche.
Fue ponerse por delante y quitar el pie del acelerador. Son esas cosas que se pueden permitir los grandes, elegir cuándo apretar y cuándo descansar en los partidos, así que el Barça decidió que con ese breve inicio arrasador había tenido suficiente.
Es cierto que antes Olmo estuvo a punto de hacer el segundo y Ferran también protagonizó el primero de sus fallos a portería, pero quizás por eso los culés se vieron tan superiores que cometieron el pecado de caer en la relajación.
Eso no lo iba a desperdiciar un equipo intenso como el Elche. Con el sello de Eder Sarabia por bandera, los verdiblancos pudieron empezar a apretar arriba y tiraron la línea defensiva varios metros hacia delante, así que el Barça comenzó a sentir que aquello no iba a ser tan fácil.
Eder Sarabia, entrenador del Elche, discute con el colegiado.
Álvaro le dio un gran susto a los de Flick con un mano a mano ante Joan García que Balde contribuyó a erradicar al límite del penalti. Aquello era el primer aviso, una prueba para afinar el punto de mira para lo que estaba por llegar después.
El Elche comenzó a sentirse a gusto en el partido, aunque la calidad del Barça le permitió, sin grandes alardes, encontrarse con un disparo de Olmo al larguero tras una jugada de Raphinha.
Fue terminar esa jugada y tener que mirar hacia el lado contrario del campo para presenciar el empate. El Elche salió bien, aprovechó que la línea defensiva del Barcelona estaba casi en campo contrario y Álvaro, que había hecho una buena descarga a la banda, de repente se encontró mano a mano ante Joan García.
El delantero, excanterano del Real Madrid, no falló. Su disparo raso cruzado batió al guardameta del Barça para restablecer la igualada y poner patas arriba al Martínez Valero.
Aquello enfadó al Barça, que reaccionó inmediatamente. Enseguida Ferran se encontró dos veces consecutivas con la madera. Primero, tras un rebote que propició su primer remate. Después, con un inverosímil remate con el hombro. Casi imposible que aquello no acabara en gol.
Aquello dio el pistoletazo de salida a un acoso y derribo culé en el último cuarto de hora de la primera mitad. El Elche no se escondía, se abría y dejaba espacios, y aquello era un suicidio constante ante un Barça que más tarde o temprano iba a matar e incluso olía la goleada.
Pedrosa, del Elche, protege el balón.
Ferran volvió a fallar en el área pequeña, pero poco después el internacional español no perdonó. De Jong regateó al portero, se vio sin ángulo y buscó un socio. Lo encontró en Ferran, que definió con un tiro potente en el corazón del área.
En un breve lapso de cinco minutos, el Barça pudo haber goleado antes del descanso si hubiera estado un poco más acertado. Fermin, Raphinha o Ferran estuvieron a punto de matar para un conjunto culé desatado.
Sumidos en la locura
El partido había decidido convertirse en una oda al fútbol de ataque. Con las defensas transparentes, era casi un milagro que al marcador tan sólo hubieran subido tres goles, y el paso por los vestuarios no cambió nada de esta locura.
Flick y Sarabia son hombres de ideas fijas y en cierto modo similares, les gusta la acción y eso quedó reflejado también en el segundo acto.
El Elche rozó el empate con un disparo de Álvaro que se marchó rozando el palo. La jugada nació de nuevo de una acción con espacios por la temeridad de la zaga culé.
Eric García da instrucciones a sus compañeros.
Poco después el Barça volvió a salvarse de la quema. Neto se marchó hasta de tres rivales en el área y, con todo a favor, apareció Adam Boayar para mandar el balón a las nubes en lugar de acertar con la portería, que parecía lo más fácil.
No se lo podía creer el Elche, que pese a haber recibido decenas de ocasiones estaba muy vivo ante un Barcelona caminando por el alambre.
Sin embargo, en este arte de funambulista que tienen los de Flick, de nuevo la moneda volvió a caer del lado de la cara. Rashford estuvo a punto de hacer el tercero después de volver a cogerle la espalda a la defensa local, y poco después encontró el premio a su insistencia.
Rashford celebra su gol junto a Lewandowski.
Lamine Yamal, que vivió como en un parque de bolas, se marchó por la banda derecha, entró en el área y puso el pase de la muerte. La zaga del Elche no acertó a despejar, y el esférico muerto en el área pequeña lo fusiló Rashford para matar el partido.
Todavía hubo tiempo para que los de Sarabia se acercaran con peligro a la portería visitante, pero Joan García se encargó de desbaratar el peligro. Al Barça le gusta este caos, se mueve bien en él y suele salir ganador. Agranda su liderato y le mete presión al Real Madrid.
