Publicada
Actualizada

Todavía es pronto para afirmarlo de manera categórica, pero parece que el Real Madrid ha hecho ese 'clic' que se esperaba con el cambio de entrenador.

La importante victoria en el Estadio de la Cerámica ante el Villarreal provocó que los blancos durmieran líderes de La Liga a la espera de lo que haga este domingo el FC Barcelona. Una situación que, sin duda, detiene innegablemente la sensación de crisis que acuciaba al conjunto merengue sobre todo desde que cayó en Albacete.

Aquel no fue ni mucho menos el debut soñado de Arbeloa en el banquillo, pero desde ese batacazo, el mayor de los últimos tiempos, todo ha ido innegablemente a mejor. El míster, sin embargo, quiere más, mucho más.

Arbeloa, en el partido ante el Villarreal. EFE

Incluso los propios jugadores, esos que fueron señalados por la afición, lo destacan. "Al final es un poco de actitud personal, que no hemos tenido siempre como se debe", remarcó Courtois tras la victoria ante el Villarreal cargando una gran parte de responsabilidad a la plantilla.

Ahora se palpa sobre todo eso, una nueva forma de entregarse en el campo por parte de los futbolistas. En Villarreal el compromiso de todos fue máximo, y eso, innegablemente, se traduce en una mejora del juego y de las prestaciones que han vuelto a colocar líder al Real Madrid.

Un equipo comprometido

El Real Madrid puso a prueba su reacción en el partido ante el Villarreal. Se trataba del escenario perfecto. Las victorias ante el Levante y ante el Mónaco se tomaban con cierta prudencia por la entidad de los rivales, pero La Cerámica iba a dejar conclusiones mucho más claras.

Segundo contra tercero, y teniendo la posibilidad de dormir líder de La Liga mucho tiempo después, el Real Madrid dio el do de pecho y no se escondió. Todos asumieron responsabilidades, dieron un paso al frente y se sumaron a la batalla de un partido sin tregua.

Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Mbappé ante el Villarreal. EFE

Quizás tiempo atrás todo habría sido diferente, pero esta vez el compromiso total llevó a que Mbappé abriera la lata en el inicio de la segunda parte y la cerrara ya en el tiempo añadido. Tres puntos de oro que confirman que el Real Madrid marcha por el buen camino. Demasiado pronto como para borrar a este equipo de la disputa por los títulos en los que está vivo.

Arbeloa quiere más

El discurso de Álvaro Arbeloa no cambió ni un ápice cuando le preguntaron al término del encuentro. El nuevo técnico del Real Madrid siguió lanzando loas y alabanzas sobre sus jugadores, y volvió a hacer especial énfasis en Vinicius.

El brasileño se siente de nuevo importante en el equipo, y en Villarreal volvió a dar un paso al frente pese a que los focos de los goles se los llevara Mbappé. Todo ha cambiado en él desde que se fue Xabi Alonso.

Eso sí, el mensaje de ambición que lanzó Arbeloa fue máximo. El exjugador se mostró plenamente convencido de que su equipo todavía puede a ir a más y afinar sus prestaciones en los siguientes partidos.

Álvaro Arbeloa, en el entrenamiento del Real Madrid EFE

"Hemos dado una versión muy seria y muy sólida, pero tenemos todavía mucho margen de mejora", dijo el salmantino. En la línea de la autoexigencia que se pide en el Real Madrid, la de siempre ir a más y no conformarse.

Arbeloa incidió en que apenas ha contado con entrenamientos de calidad desde que asumió las riendas del equipo. Por eso sigue proclamando que el margen de mejora es amplio y que la versión de 'su' Real Madrid será todavía mucho más completa.

"Este equipo va a más, ni mucho menos pienso que hayamos tocado techo", comentó el técnico. Ambicioso, con las ideas claras y prometiendo emociones más fuertes en un futuro próximo.

Por el momento, en el Real Madrid se ve un lavado de cara y un aire nuevo. Desde que el madridismo se desfogó en el partido ante el Levante parece que el ambiente ya no es tan espeso, y la nueva actitud de los futbolistas supone un gran impulso. Queda todavía mucha temporada por delante.