A. M.
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"Ojalá a mí con 20 años me hubieran asesorado correctamente a nivel económico". La frase no es de un gurú de la inversión ni de un directivo de banca privada, sino de Omar Perdomo, atacante canario que milita en Segunda Federación y que se ha especializado en la planificación financiera de los futbolistas.

En una entrevista en Radio Marca Tenerife, el jugador explicó cómo ha pasado de tomar decisiones impulsivas con sus primeros sueldos a trabajar ahora "como consultor financiero" para que otros no tropiecen con la misma piedra.

Perdomo conoce bien el contexto en el que se mueve. Lejos de los focos de la élite, muchos futbolistas de categorías inferiores viven con sueldos ajustados y carreras inestables, encadenando contratos cortos y cambios de ciudad cada temporada.

En ese escenario, hablar de ahorro, inversión o protección del patrimonio suena casi exótico. Por eso sorprende escucharle explicar que hoy "trabajo como consultor financiero, intento ayudar a muchos futbolistas, es la parcela en la que más me muevo".

El canario insiste en que el gran problema no es tanto cuánto se cobra, sino qué se hace con ese dinero. Recuerda que el fútbol profesional y semiprofesional es una profesión corta y vulnerable a las lesiones o a un mal año deportivo.

Omar Perdomo, en un partido.

"Me he preparado sobre todo a nivel financiero, he intentado no tropezar dos veces con la misma piedra y gracias a esa decisión hoy estoy muy bien posicionado y he podido realizar mis inversiones", resume sobre su propio camino.

Asesora a compañeros

Su trabajo, explica, consiste en acompañar a otros jugadores en decisiones que van desde el ahorro básico hasta la inversión más estructurada. "Intento hacer una planificación, un asesoramiento y una protección de sus finanzas", detalla.

Hablamos de futbolistas que muchas veces cobran su primer buen sueldo muy jóvenes, sin apenas cultura financiera y rodeados de presiones: familiares que dependen de ellos, representantes, amigos, tentaciones de consumo inmediato. Perdomo intenta ser el contrapunto racional a ese entorno.

El propio jugador se pone como ejemplo de lo que no hay que hacer. Sin rodeos admite que, al inicio de su carrera, él también se dejó llevar por el impulso y el brillo del escaparate. "Cuando tienes 20 años tomas decisiones de comprar coches y gastar dinero en cosas que igual no lo merecen viéndolo hoy en día", confiesa. 

En la entrevista con Radio Marca, Perdomo insiste en que la estabilidad económica es un factor clave cuando un futbolista elige destino. No solo en Primera o Segunda División: también en el fútbol más modesto.

"No hay que ser hipócritas, el futbolista también toma decisiones buscando estabilidad, tanto económica, como familiar, calidad de vida", afirma. Es una visión que desmonta el tópico del jugador que solo se mueve por "ilusión deportiva"; en categorías como la Segunda Federación, la diferencia entre un contrato y otro puede marcar que un futbolista pueda ahorrar algo o solo llegar justo a final de mes.

Sueldos en Segunda RFEF

El canario también rompe otro mito: el de que en las divisiones inferiores siempre se cobra poco. "En Segunda Federación hay clubes que, incluso, pagan más que en Segunda División. No es mi caso, pero no vivimos mal", explica, matizando al mismo tiempo que su situación no es la norma. 

Para él, la clave está en planificar y diversificar desde muy pronto. Por eso insiste en la importancia de la formación, tanto académica como financiera: "Mi mujer y yo hemos estudiado y tenemos nuestro futuro planeado", cuenta.

En ese sentido, la frase que mejor resume su cruzada es la que abre esta historia: "Ojalá a mí con 20 años me hubieran asesorado correctamente a nivel económico". 

La otra cara: la carrera de Omar Perdomo

Mientras construye ese perfil de consultor financiero, Omar Perdomo sigue compitiendo al máximo nivel posible dentro de su categoría. El atacante se ha curtido en distintos clubes del fútbol español hasta recalar en el Minera de Segunda RFEF.

Su trayectoria es la de tantos jugadores que no salen cada domingo en televisión pero que sostienen la base del fútbol nacional: viajes largos en autobús, campos complicados y contratos que obligan a mirar más allá del corto plazo.

Ese contexto hace aún más singular su perfil. Lejos de resignarse a vivir al día, Perdomo ha decidido utilizar su experiencia dentro del vestuario para hablar de dinero sin tapujos y empujar a una generación de futbolistas de categorías modestas a pensar en su patrimonio y su futuro con la misma profesionalidad con la que preparan un partido.