"Más que abrazarme a mí, ha abrazado al madridismo". Con esta frase explicó Álvaro Arbeloa el gran abrazo que le dio Vinicius después del gol del brasileño ante el Mónaco. Una frase con mucho mensaje de cara a la galería, pero en la línea de lo que viene comentando el nuevo entrenador desde su posesión del cargo.
Vinicius marcó, asistió y volvió a sonreír en el Santiago Bernabéu. En el mismo lugar donde tres días antes se había llevado una pitada de aúpa por parte de la gran mayoría de la afición, una bronca casi inaudita para un jugador local.
Una vez cobradas las facturas, el madridismo decidió pasar página y mirar hacia el futuro. Apenas se escucharon reproches al jugador que en 2024 estuvo a punto de ganar el Balón de Oro, y él mismo se encargó de enmendar la situación con una actuación sensacional en forma de un gol y tres asistencias decisivas en la goleada de Champions.
La noche de Vinicius
Había dudas sobre qué actitud presentaría el Santiago Bernabéu en esta ocasión. Después del juicio público en el partido ante el Levante, la resaca no se aventuraba tan dura. Se suele decir que el público de Champions siempre es diferente, y desde luego que el ánimo no se pareció en absoluto.
Esta vez no hubo silbidos. De entrada el Bernabéu firmó la paz con el brasileño, y el jugador se sintió desahogado sobre el terreno de juego.
El rival que había enfrente, un Mónaco paupérrimo en defensa, era perfecto para que Vinicius se reencontrara consigo mismo, con esa versión que lleva tiempo esperando el aficionado del Real Madrid. El desborde, el tesón, el desequilibrio y la determinación.
Vinicius, con el balón de la Champions League
'Vini' lo consiguió. Si Mbappé amenazó con llevarse los focos con sus dos goles iniciales, Vinicius terminó convirtiéndose en el gran protagonista del encuentro gracias a su actuación brillante.
En el segundo tanto le regaló el gol a Kylian Mbappé con una sensacional asistencia para que el francés tan sólo tuviera que empujar. En la segunda mitad asistió a Mastantuono para el tercero, y en el tanto en propia de Kehrer el pase de gol también era suyo.
Estaba en plan Rey Mago el brasileño, ofreciendo regalos para todos, pero también tenía algo guardado para él mismo. Tras un buen robo de Güler, cogió el balón, se marchó de todo aquel que le salió al paso y clavó un golazo por toda la escuadra.
La conexión con Arbeloa
La celebración del gol fue una muestra del estado de ánimo de Vinicius desde que le dedicaron la sonora pitada el pasado fin de semana. Lejos de hacer grandes gestos o dirigirse a la afición como a él le gusta, enseguida salió corriendo hacia atrás para abrazar a Güler por su robo de balón.
Acto seguido, se marchó a la banda. Allí se fundió en un significativo abrazo con Álvaro Arbeloa. Esa imagen jamás se vio con Xabi Alonso, todo lo contrario, de hecho, escenificado en el cambio de El Clásico y su cabreo monumental.
Arda Güler y Vinicius se abrazan tras el gol del brasileño.
Desde que se hizo cargo del Real Madrid, Álvaro Arbeloa no ha hecho sino mandar mensajes de admiración, agradecimiento y elogios varios hacia Vinicius. Ha centrado gran parte de su discurso público en el brasileño, y Vinicius quiso devolverle el gesto.
"No siempre puedo estar en mi mejor versión, aquí la exigencia es máxima", aseveró posteriormente Vinicius en sus primeras declaraciones desde que recibió una gran cantidad de silbidos en el anterior choque ante el Levante.
Le da la vuelta
Actuaciones como la que firmó ante el Mónaco son las que espera el aficionado del Real Madrid. La llevaba esperando mucho tiempo el madridismo, y esta vez el brasileño sí que respondió a la primera de cambio después de haber sido juzgado públicamente.
Vinicius consiguió algo complicado para un jugador del Real Madrid, darle la vuelta a la situación. Del abucheo generalizado del pasado fin de semana a los vítores y aplausos del Bernabéu por sus tres asistencias y gol en el partido ante el Mónaco.
Vinicius, felicitado por Mbappé.
Fue un día balsámico para el Real Madrid, para todos aquellos que fueron señalados días atrás, pero sobre todo para Vinicius. El club quiere recuperar a uno de sus jugadores más importantes de la plantilla porque todavía está a tiempo de salvar la temporada.
