A. M.
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Diego Conde, portero formado en la cantera del Atlético de Madrid y ya consolidado en el fútbol profesional, pertenece a una generación de jugadores que ha empezado a mirar más allá del siguiente contrato y del próximo mercado de fichajes.

Su objetivo no es solo vivir bien mientras dura el fútbol, sino sostener su nivel de vida cuando cuelgue los guantes y los ingresos se reduzcan de forma drástica.

En una mesa redonda organizada por la Asociación de Futbolistas Españoles, junto a anteriores compañeros como Jaime Mata y Javier Arizmendi, Conde habló abiertamente de finanzas y planificación patrimonial, algo todavía poco habitual en los vestuarios.

El mensaje que lanzó es claro: hay que aprovechar los años de mayores ingresos para construir un colchón que genere rentas futuras y evite problemas económicos tras la retirada.

Conde dejó una reflexión que resume su perfil inversor: "No tengo mucho miedo al riesgo, no me duele la tripa cuando la inversión ha bajado un porcentaje. El futbolista y cualquier persona lo que busca cuando invierte es mantener su nivel de vida una vez el nivel de sus ingresos se resiente".

Diego Conde, portero del Villarreal Villarreal CF

Esa idea encaja con la visión de que la volatilidad forma parte del juego siempre que el horizonte sea de largo plazo y el objetivo no sea el pelotazo rápido, sino la estabilidad futura.

En esa misma mesa, Jaime Mata aportó una frase que Conde comparte como filosofía de base: "Cuando invierto busco con esas inversiones que me pueda permitir alargar en el tiempo mis gastos mensuales", explicó Mata, 

Fondos, pensiones y el ladrillo

En lo concreto, el guardameta desgranó cómo organiza su dinero: "Yo fondos de inversión principalmente. Tengo también fondos de pensiones, que lo podemos meter o no en el mismo saco. Próximamente me gustaría acceder al ladrillo, para mí es un valor seguro a largo plazo".

Su estructura combina productos financieros diversificados, ahorro a muy largo plazo y la intención de entrar en el mercado inmobiliario cuando sea el momento adecuado.

Los fondos de inversión le permiten exponerse a distintos mercados sin gestionar cada movimiento, apoyándose en profesionales y en estrategias de largo recorrido. Los fondos de pensiones actúan como complemento de la futura pensión pública, algo especialmente importante en una profesión donde el pico de ingresos se concentra en pocos años.

El ladrillo, al que define como "un valor seguro a largo plazo", se mantiene como objetivo prioritario, en línea con la tradición de muchos futbolistas que ven en la vivienda un activo tangible capaz de preservar el valor de sus ahorros y, en muchos casos, generar rentas vía alquiler.

No dejar la gestión "para mañana"

La mesa redonda en la que participó insistía en un mensaje aplicable a cualquier trabajador: no se puede dejar la gestión del dinero "para el día de mañana". El propio Conde interiorizó que su mejor momento económico coincide con la etapa en la que más debería ahorrar e invertir, precisamente para no depender de lo que ocurra en los últimos años de carrera.

Por eso encaja tan bien en su discurso la idea de Mata de que las inversiones deben servir "a permitir alargar en el tiempo mis gastos mensuales", una frase que se ha convertido en especie de mantra entre los jugadores más jóvenes. En el caso del portero, su aparente tranquilidad ante las caídas de mercado nace de la convicción de que lo importante es el balance a diez o quince años, no lo que pase en un mes concreto.

Mientras construye su futuro financiero, Diego Conde continúa creciendo en lo deportivo. Formado en las categorías inferiores del Atlético de Madrid, se dio a conocer en Segunda División, donde destacó especialmente en el CD Leganés como uno de los porteros más fiables de la categoría.

Su rendimiento llamó la atención del Villarreal, que apostó por su fichaje como guardián de presente y futuro para la portería amarilla.

En los últimos mercados su nombre se ha vinculado a proyectos ambiciosos tanto en Primera como en Segunda, con clubes históricos interesados en incorporarle a sus plantillas.

A sus veintitantos años, Conde compagina así una carrera al alza en los terrenos de juego con una hoja de ruta financiera clara, levantando, inversión a inversión, el patrimonio que le permitirá vivir con tranquilidad mucho después de dejar de detener balones.