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Marcos Llorente, futbolista del Atlético de Madrid conocido por su rendimiento en el campo y por su estricta filosofía de vida fuera de él, ha vuelto a situarse en el centro del debate público.

Esta vez, el objeto de su crítica no son los aviones ni las cremas solares, sino algo mucho más terrenal y sensible: la alimentación en los hospitales públicos españoles.

El jugador rojiblanco ha utilizado sus redes sociales, donde acumula millones de seguidores, para denunciar lo que considera una incoherencia flagrante en el sistema sanitario: intentar curar a los pacientes ofreciéndoles menús que, bajo su criterio, son perjudiciales para la salud.

La polémica estalló después de que Llorente republicara en sus historias de Instagram la fotografía de una bandeja de comida hospitalaria subida originalmente por el especialista en ginecología Txantón Martínez Astorquiza.

La imagen mostraba un desayuno estándar -con pan blanco, café y lo que parecían productos procesados- acompañado del texto "2026… se puede mejorar". El futbolista no dudó en recoger el guante y compartir la foto añadiendo su propia y contundente declaración de intenciones: "Llevo años viendo estas fotos en silencio, pero en 2026, como dice un gran amigo, se acabó la tibieza. Si existe la más mínima posibilidad de ayudar, voy a hacerlo".

La publicación compartida por Marcos Llorente en sus redes sociales

Lejos de quedarse en la crítica superficial, el jugador madrileño profundizó en su argumentación con un segundo mensaje mucho más extenso y duro contra la gestión sanitaria actual.

"Que en un hospital se sirva este tipo de comida no es un error. Es un síntoma claro de un sistema roto", sentenció Llorente, para quien la evidencia científica sobre la mala calidad de estos menús es un secreto a voces que se ignora deliberadamente.

"Esto ya se sabe. Se sabe que esta comida no es saludable. Se sabe que la nutrición es clave para la recuperación, igual que la luz, el descanso y el entorno. Y aun así, se mira hacia otro lado", lamentó.

En su alegato, Llorente diseccionó los componentes habituales de estas bandejas, señalando directamente a los culpables nutricionales que, según él, entorpecen la curación de los enfermos.

"Azúcar, ultraprocesados, grasas industriales y 'desayunos' que disparan la inflamación… justo en el lugar donde el cuerpo debería repararse, justo donde las personas acuden a curarse", escribió.

Fue entonces cuando lanzó la frase más lapidaria de su intervención, sugiriendo que detrás de esta dejadez existe una inercia sistémica peligrosa: "Esto no es comida para sanar. Es comida para mantener el sistema enfermo funcionando".

Para cerrar su reflexión, el futbolista quiso eximir de responsabilidad al personal sanitario que trabaja en el día a día, apuntando más arriba, hacia los gestores y las políticas estructurales.

"Y no, no es culpa de los profesionales que están en primera línea. Es culpa de un modelo que confunde alimentar con rellenar, que confunde seguir protocolos con cuidar la vida", matizó.

Llorente concluyó su mensaje con una advertencia final que deja la puerta abierta a futuras polémicas: "Dicho esto, la nutrición es solo un mal menor. Los hay mucho más grandes...". Su denuncia, directa y sin filtros, ha reabierto un debate necesario sobre la coherencia entre lo que la medicina predica y lo que los hospitales sirven en sus bandejas.