La previa del encuentro entre Arsenal y Atlético de Madrid en la Champions League ha estado marcada por un episodio tan inusual como bochornoso.
El conjunto rojiblanco vivió una situación completamente impropia del nivel de la máxima competición europea cuando, durante su sesión de entrenamiento de adaptación al césped del Emirates Stadium, se encontró con que las instalaciones carecían de agua caliente en los vestuarios.
La delegación del Atlético llegó al estadio londinense en la tarde del lunes, según estaba programado para realizar el habitual reconocimiento del terreno de juego previo a un partido de Champions.
Sin embargo, al acceder a las instalaciones, los responsables del club inglés comunicaron que existía un problema técnico que impedía el suministro de agua caliente.
Lo que debía ser un contratiempo momentáneo se convirtió en un verdadero quebradero de cabeza cuando, tras casi una hora de espera, la situación no se resolvió.
El problema no afectaba únicamente al vestuario visitante, sino también al local, lo que evidenciaba un fallo generalizado en el sistema del Emirates.
A pesar de que los operarios del Arsenal trabajaron para intentar solucionar la incidencia, el tiempo pasaba y los jugadores colchoneros completaban su entrenamiento bajo la lluvia característica del otoño británico, sin poder contar con la posibilidad de ducharse posteriormente en condiciones adecuadas.
Entrenamiento del Atlético de Madrid en el Emirates Stadium
Ante la imposibilidad de disponer de agua caliente y con el entrenamiento prácticamente finalizado, el Atlético tomó la determinación de abandonar el estadio sin que sus futbolistas pudieran asearse.
La plantilla y el cuerpo técnico tuvieron que subir al autobús del equipo todavía empapados por la lluvia y el esfuerzo físico realizado, para emprender un trayecto de aproximadamente tres cuartos de hora hasta su hotel de concentración en el centro de la capital inglesa.
Esta situación generó un profundo malestar en las altas esferas del club madrileño. No solo por las molestias evidentes que supuso para los jugadores, sino porque se consideró una falta de profesionalidad inaceptable en un escenario de la categoría del Emirates Stadium.
El Atlético entiende que en un estadio moderno, perteneciente a uno de los clubes más poderosos económicamente de Europa, un fallo de este tipo no debería producirse jamás, y mucho menos en vísperas de un partido de Champions League.
Queja formal ante UEFA
El disgusto fue de tal magnitud que el Atlético de Madrid decidió elevar una protesta oficial a la UEFA.
Desde el club consideran que este tipo de incidentes dañan la imagen de la competición y perjudican la preparación de los equipos visitantes, que tienen derecho a encontrar unas condiciones mínimas de calidad en todas las sedes donde disputan sus encuentros.
Por su parte, el Arsenal mostró su contrariedad por lo sucedido y presentó disculpas formales al conjunto español.
El club londinense abrió una investigación interna para esclarecer las causas del problema técnico, aunque hasta el momento no ha ofrecido explicaciones públicas detalladas sobre qué provocó exactamente el fallo en el suministro de agua caliente.
Este episodio llega en un momento delicado, cuando la UEFA trabaja para garantizar estándares uniformes de calidad en todos los estadios que acogen partidos de Champions League.
La denuncia del Atlético podría sentar precedente y obligar a una revisión más estricta de los protocolos de mantenimiento e infraestructuras en las sedes de la competición.
