Olivier Giroud es considerado como uno de los jugadores más sexys del planeta fútbol. El delantero francés ha concedido una reciente entrevista a la revista GQ, en la que ha revelado detalles más personales. Desde sus problemas de visión a las bromas que le hacen sus compañeros por su pelo, pasando por algunas manías.

Con 35 años, el futbolista del AC Milan es todo un campeón de Europa con el Chelsea o del mundo con la selección de Francia. Su carrera pudo ser muy diferente de no haber ido en su día al oftalmólogo. Fueron su familia y amigos los que notaron que al verle por televisión, notaron un problema en su vista.

"Llevo gafas desde 2011, lo reconozco hoy por primera vez en mi vida. En la primera temporada con el Montpellier no tenía gafas. Cuando mis amigos y familiares me vieron en la tele me apretaba los ojos, me decían que tenía un problema, así que en la segunda temporada fui al oftalmólogo, que me preguntó cómo era posible que pudiera marcar con la vista que tenía. Me aconsejó que me pusiera lentillas. Es divertido porque en la segunda temporada ganamos el campeonato y yo fui el máximo goleador gracias al oftalmólogo", ha revelado.

Olivier Giroud, en un partido del AC Milan de la temporada 2021/2022 AFP7 / Europa Press

De la visita al oculista que cambió su vida a las burlas que sus compañeros de vestuario le hacen... por su pelo: "Mis compañeros se burlan de mí porque cuando juego siempre tengo el pelo arreglado, incluso al final del partido. El secreto es un repaso sobre el pelo mojado, luego un poco de cera y luego, para arreglarlo, laca. A veces, cuando hago demasiados disparos a la cabeza, no quedan perfectos...".

Gustos

En cuanto a su postre favorito, Giroud ha reconocido que es el tiramisú. "Siempre como tiramisú cuando voy a un restaurante, siempre lo busco en los menús, me gusta terminar las cenas así. Mi abuela lo hacía muy bien, me gusta mucho cuando hay mucho café, mientras no tenga demasiado alcohol, que no me gusta. Me recuerda que soy un poco italiano en mis orígenes", ha apuntado.

Además del tiramisú, es un apasionado del café y los relojes: "Me encanta el café, necesitó al menos dos por la mañana. Y me encanta coleccionar relojes. Me gustan las diferentes marcas, para mí también es una inversión. Por la mañana cuando me visto, si no tengo reloj, no me siento bien, como si me faltara un pieza. Necesito tener algo en mi brazo, estoy perdido cuando no tengo el reloj".

Manías

De los gustos a su mayor manía: "Las llaves del coche siempre están conmigo. Soy un gran fanático de los deportivos. Cuando era pequeño, mi padre tenía hermosos. También me gusta mucho el rugido del motor. Puedo tener la misma sensación que cuando juego al fútbol, es una gran descarga de adrenalina. No voy demasiado rápido, pero cuando puedo siento mucho placer al conducir. Tengo varios, pero aquí en Milán, como tenemos el patrocinador de BMW, manejo un hermoso M8".

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