Todas las cábalas que se han ido haciendo con el futuro del Barça no valdrán para nada sin que los culés aprueben este domingo todos los puntos de la asamblea de socios. Joan Laporta tiene su gran prueba de fuego desde su investidura ante las personas que le convirtieron en presidente hace algo más de 100 días. Los azulgranas se verán en el Camp Nou para la cita anual que correspondía a la temporada anterior y que se pospuso por la dimisión de Bartomeu y las elecciones que ganó el abogado.

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Es curioso, pero el momento más delicado de la historia reciente del club azulgrana llega en esta cita que se ha adelantado para tener más margen de maniobra ante los siguientes compromisos económicos que tienen que afrontar. En principio, estaba programada para los últimos días del mes, pero los acontecimientos que se han ido precipitando en las semanas previas a esta asamblea obligaron a Laporta a situarla en esta fecha del 20 de junio.

Esta Asamblea que estaba pendiente desde 2020 tendrá como su primera gran cita cuando los socios tengan que aprobar la liquidación de las cuentas con las pérdidas más altas de la historia del club: 97,3 millones de euros. Estos datos ya se pudieron ver en la memoria económica que publicó el club. Los grandes clubes se vieron afectados por esa pérdida de 575 millones de euros de los derechos televisivos de la Champions League. Sin la Covid, el Barça no habría tenido tantos problemas en esa campaña.

Joan Laporta, durante el acto de su investidura FC Barcelona

Pero lo gordo, en cualquier caso, llega con los presupuestos de la 2020/2021 en los que las pérdidas aún podrían ser aún más catastróficas y alcanzar los 300 millones. Tienen que aprobar el presupuesto que, en función de lo que presente el club, puede ser más o menos optimista. Al no ser una S. A. D. y no poder hacer una ampliación de capital como sí ha hecho el Atlético, el Barça tendrá que cumplir con las restricciones que imponen LaLiga y la UEFA y eso supondrá contar con muy poco margen para la campaña que está a punto de comenzar.

El límite salarial

Con estos números, el Barça tendría que afrontar la temporada 2021/2022 con un límite salarial dentro del control financiero de LaLiga en torno a los 100 millones de euros, cuando la temporada pasada estaba en 347,1. Esto supondría separarse de las cifras que presente el Real Madrid, pero también que el Atlético podría desbancarles del segundo lugar en esta clasificación. Se espera que, con la apertura de los estadios, estos márgenes sufran variaciones durante la temporada ante la recuperación que traerá consigo esta noticia.

La opción de reformular las cuentas está descartada ante la falta de justificación, por lo que el gran golpe a los presupuestos de la 2020/2021 parece inevitable, salvo as bajo la manga de Laporta que sería un truco de magia por encima de los de Tamariz. Ya avisaba el presidente que tenían "la masa salarial a un 110% de los ingresos previstos", algo que no permiten las normas financieras de los organismos de las competiciones en las que está inscrito el club azulgrana. Además de las salidas, tendrán que hacer otros ajustes con la opción de los plazos largos como la más probable.

Joan Laporta y Sergio 'Kun' Agüero, en rueda de prensa Reuters

En cualquier caso, todas estas cuentas se podrán justificar con una auditoría que pondrá las cartas encima de la mesa y que señalara sin ningún tipo de dudas a la gestión de Josep Maria Bartomeu. En esta asamblea se espera que por fin se haga pública esa 'due diligence' de Deloitte que estaba llevando a cabo la entidad y que, hasta el momento, Laporta había explicado que "están saliendo cosas, algunas preocupantes, otras sorprendentes y algunas complicadas que tienen solución fácil".

La renovación

Laporta no ha podido reducir la masa salarial todo lo deseado todavía porque hay salidas que aún no se han producido, pero también porque hay acuerdos comerciales que no han llegado a cerrarse para equilibrar las cuentas. Por ejemplo, se está renegociando el contrato vigente con Nike para las camisetas. También está pendiente que Rakuten renueve su vinculación como principal patrocinador de la entidad donde también se espera que se llegue a un buen puerto. Además, la opción de que llegue un nuevo patrocinador sigue encima de la mesa.

A pesar de diferir a cuatro años 172 millones que tenían que pagar a los jugadores principalmente, esto solo sirvió para solucionar los problemas de caja que existían en el momento de pagar a los jugadores la primera parte de la ficha de la temporada. Además, todavía queda el acuerdo más importante: la renovación de Leo Messi. El argentino es el baluarte de esta institución y esta cita llega a diez días de que su contrato termine. Toda esta situación solo hace que complicar la operación, aunque ambas partes confían en llegar a estrechar sus manos.

Leo Messi, durante un partido con el FC Barcelona REUTERS

De hecho, los 525 millones extras de Goldman Sachs servirán para cumplir con las obligaciones a 30 de junio, entre las que están la segunda parte de la ficha de los jugadores y la deuda a corto plazo que se liquida en esa fecha. Pero las previsiones que había hecho la Junta Gestora de más de 800 millones de ingresos serán imposibles de presentar. Por ejemplo, porque no se ha vendido ese 50% de Barça Corporate que iba a reportar unas cantidades muy importantes.

La Superliga

Relacionado con el asunto económico también está la aprobación de la entrada en la Superliga Europea, el tercer punto de la asamblea. Además de otras razones, si Laporta ha refrendado el documento que dejó firmado Bartomeu es porque se trataba de una inyección económica. Aún así, la salida de los otros clubes del proyecto ha traído consigo muchas dudas. Todo está supeditado a la aprobación de los socios y el presidente tratará de convencer a los suyos de que es la mejor vía.

Era un bote salvavidas para Laporta porque iba a ingresar grandes cantidades nada más entrar a formar parte que le habrían ayudado a solventar los problemas a corto plazo. Al haber quedado en un estado de 'stand by', el presidente se vio obligado a pedir esa ayuda extraordinaria de Goldman Sachs. Hasta el momento, el 'Jan' se ha mostrado muy certero e inflexible a la hora de hablar de la Superliga en público demostrando que está comprometido con el proyecto.

Un "no" de los socios a la Superliga haría temblar la nueva competición porque los culés se verían obligados a salirse como ya hicieron otros nueve clubes hasta la fecha. Que se quedaran Real Madrid y Juventus de Turín como únicos equipos asociados a este proyecto lo dejaría tocado casi definitivamente. Ambas partes confían en la labor de Laporta para lograr convencer a la afición culé de que esto es el futuro.

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