El fútbol europeo ha dado un vuelco completo en las últimas 24 horas. El anuncio de la creación de la Superliga Europea ha provocado un terremoto de dimensiones bíblicas con 12 clubes desmarcados, otros tres a la espera de los acontecimientos y cinco elegidos que acompañarán en esta aventura de la competición que promete ser la más grande del mundo. FIFA y UEFA ya han reaccionado ante este gran cambio que puede dejarles tocados de forma definitiva. Pero, por encima de lo deportivo, lo económico es la gran materia a tener en cuenta.

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El principal motivo que han dado los clubes fundadores sobre por qué han dado este paso adelante ahora son las duras consecuencias económicas que ha traído consigo la Covid-19, así como estas entidades estaban hartas de la forma en la que se repartía la riqueza en las competiciones internacionales. La propuesta de UEFA con una nueva Champions League no fue suficiente para convencer a estos 12 primeras entidades que han decidido dar un paso adelante y entrar en la historia con la primera competición continental cerrada que, de primeras, dará 3.500 millones de euros a estos clubes involucrados.

Nada más comenzar, la institución pondrá a disposición de los 15 equipos fundadores 233 millones para cada uno que podrán invertir en dos cuestiones, tal y como explica el documento que hicieron público los clubes: acometer planes de inversión en infraestructuras y compensar el impacto de la pandemia de la Covid-19. Es decir, las entidades involucradas en el proyecto que se presentó este lunes recibirán una fuerte fuente de líquido para solucionar sus situaciones financieras o, en caso de tener una situación controlada, invertir en sus infraestructuras para mejorarlas.

Una imagen de las obras del Estadio Santiago Bernabéu REUTERS

En los últimos años, son varias las entidades que han abordado varios grandes proyectos para mejorar sus instalaciones, ya sea su estadio o su ciudad deportiva. La Superliga quiere contar con los equipos en la mejor situación económica posible para que puedan concentrar a los jugadores que son las caras visibles de este deporte, pero también presentarlos en los recintos más modernos del mundo y que tengan las instalaciones más desarrolladas.

Las infraestructuras

La gran obra que se está llevando en el mundo del fútbol en los últimos años es la del Nuevo Santiago Bernabéu. El Real Madrid emprendió durante la temporada pasada la ardua tarea que supondrá el cambio de imagen del coliseo blanco y, con la pandemia de por medio, los trabajos siguen su curso para que a finales de 2022 presente el aspecto definitivo.

Una obra para la que el club ha pedido un crédito de 575 millones de euros que pagará en 30 años, a partir de 2023. Recibir esta cantidad de dinero supone cubrir la mitad del coste o, como mínimo, hacer frente a los intereses que acompañan a este préstamo.

El exterior del Camp Nou REUTERS

En la acera de enfrente, o sea, la del Barça, también están pendientes de la reforma que tienen que llevar a cabo en el Camp Nou, cifrada en 639 millones de euros. El famoso Espai Barça que se ha visto comprometido por la gestión de la última junta directiva liderada por Josep Maria Bartomeu podría volver a tener sentido con este dinero.

La entidad culé llegó a un acuerdo con Goldmann Sachs para conseguir una financiación por el valor de 725 millones de euros, más 90 en intereses, para llevar a cabo esta gran obra. Una vez se conozcan los detalles de la auditoría que ha encargado Joan Laporta a su regreso a la presidencia, se podrá poner en perspectiva el impacto de esos 233 millones.

Entre los 12 fundacionales, hay otros clubes inmersos en procesos de renovación de sus infraestructuras. El Tottenham sigue pagando la gran construcción de su estadio que costó más de 1.000 millones de euros, así como los dos clubes de Milan han iniciado el proceso de renovación de San Siro, con una inversión de 1.200 millones para derribar y volver a construir el legendario coliseo de la ciudad de la moda.

Las oficinas del Inter de Milan en la ciudad lombarda REUTERS

A menor escala, Liverpool y Atlético de Madrid también iniciaron el proceso de renovación de sus instalaciones de entrenamiento. Melwood es una de las principales instalaciones del mundo después de una inversión de 56 millones de euros, así como los proyectos de Wanda (las ciudades deportivas alrededor del Metropolitano y Alcalá de Henares y la escuela de fútbol de Alcorcón) supondrán un coste de 62 millones.

Crisis de la Covid

Hay dos clubes con una situación límite en cuanto a sus cuentas. El Barça presentó un resultado de su último ejercicio con pérdidas de 97 millones y unas deudas por encima de los 1.000 millones; una cuestión que se verá reflejada en el balance que presente la entidad de esta campaña actual. La Juventus, por su parte, presentó pérdidas por 113 millones en el último semestre de 2020, una situación que ha puesto incluso a Cristiano Ronaldo en el candelero.

Aunque los 12 clubes fundacionales están dentro de los 14 que más ingresos generaron durante la temporada de la Covid-19, este dinero servirá como blindaje de la gran reducción de ingresos que vivieron durante esa campaña y que se seguirá viviendo en las venideras. El Real Madrid, sin ir más lejos, vio su presupuesto reducido en 300 millones de lo que había estimado. Esa situación se ha reflejado en el resto de las grandes entidades.

Los exteriores del Juventus Stadium en Turín REUTERS

Sobre todo, es una forma de respaldar las grandes inversiones que hay detrás de las entidades que se han adherido a la Superliga. El Milan y el Inter han cambiado de dueños recientemente, con la entrada del fondo de inversión Elliott, en el primer caso, y el grupo comercial Suning, en el segundo. Cabe recordar que detrás del Liverpool está el Femway Sports Group, del United la familia Glazer, del City la familia real de Abu Dhabi o del Arsenal el holding Kroenke Sports & Entertainment.

Los 233 millones de euros son la primera parte, ya que una vez comience la competición estos ingresos fijos seguirán creciendo hasta los 4.000 millones a repartir al año. A esto habría que sumar los premios, ya que al ganador de la competición se espera que le caigan 250 millones, frente a los 90 que recibe actualmente el triunfador de la Champions League. La intención de los clubes de la Superliga es seguir perteneciendo a sus respectivas ligas nacionales, por lo que estas cantidades serían un extra a lo que ya generan en estos campeonatos.

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