La crisis del Barcelona no acaba con la dimisión de Josep María Bartomeu y su Junta. Esta lejos de llegar a su final y la Junta gestora que ha cogido el timón del club azulgrana hasta la llegada de las elecciones ya lo ha comprobado. Carles Tusquets, el hombre a la cabeza de la entidad catalana en estos momentos, avisaba en su comparecencia de esta semana de los problemas que se habían encontrado.

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"Nuestra principal preocupación es económica. La pandemia está afectando especialmente al Barcelona. El club depende del turismo y ahora no hay. Tenemos que recoger las ideas de la anterior junta para remediar los males que nos afectan", decía Tusquets. No han hecho falta muchos días para saber que tras sus palabras había una fuerte intranquilidad de cara al necesario recorte salarial de los jugadores.

Durante semanas se ha venido hablando de la segunda rebaja salarial que iba a acometer el Barça en su primer equipo y filial. Se sabía de las dificultades económicas, pero no que se estaba en una situación límite con una fecha marcada en rojo en el calendario: el 5 de noviembre. Y es que el Barça necesita lograr un recorte salarial de 190 millones de euros antes de dicha fecha.

Tusquets da hasta tres meses para celebrar las elecciones del Barça: "No aceptaremos presiones" Twitter (@FCBarcelona_es)

El Barça tiene que acometer una rebaja del 30% de los sueldos de sus futbolistas. No hay otra si no quiere enfrentarse a la testitura de no poder pagar sus salarios a jugadores y trabajadores a partir de enero, lo que llevaría a la entidad a un concurso de acreedores.

Con Bartomeu había un muro en cuanto a las negociaciones y es que su Junta quiso llevar a cabo la rebaja sin hablar con los propios jugadores. Eso creó malestar en el vestuario culé y el rechazo de algunos futbolistas, que ya habían aceptado el pasado mes de marzo una rebaja del 70% de sus sueldos a causa de la crisis del coronavirus que ahora obliga a una bajada. La brecha entre directiva - vestuario hizo que se alargara el asunto, sin resolver todavía y a una semana de la fecha final.

'Falsas' renovaciones

La fórmula que utilizaría el Barça es la utilizada por Bartomeu en los casos de Piqué, Ter Stegen, Lenglet y Frenkie De Jong. Es decir, el aplazamiento en los pagos de los jugadores en una fórmula que ya se utilizó con las recientes renovaciones de los jugadores previamente mencionados. Con el resto negocian ya los abogados del club en busca de la salvación económica o, mejor dicho, un respiro.

Pese a los previos desacuerdos y el enfado de algunos, los futbolistas del Barça están por la labor de salvar las cuentas del club y lo normal sería que la próxima semana se anunciara el acuerdo por la rebaja. Las reuniones entre abogados de las dos partes ya han empezado de forma cordial y con el lado de los jugadores dispuestos a escuchar las propuestas.

El asunto se ha enquistado durante el último mes, pero aunque se llegue a un acuerdo, podría ser un arma de doble filo si luego no se arregla a tiempo. El Barça es un club con una masa salarial muy alta y, pese a que la redujo el pasado verano con salidas como las de Suárez, Rakitic o Vidal, ese aplazamiento de los pagos se deberá acometer en algún momento y ahora mismo cualquier previsión es una incógnita en la situación sanitaria y económica actual.

Leo Messi, durante el Juventus - Barcelona de la Champions League Reuters

La salida de Messi

Tampoco hay que olvidarse de una de las situaciones que más preocupan en Can Barça, que es la salida de Leo Messi. Y no solo en lo deportivo. El adiós del argentino, en caso de confirmarse en verano de 2021, cuando termina contrato, se convertiría en un gasto extra para el club, que tendría que desembolsar un bonus millonario por el final del acuerdo contractual con su gran estrella.

La dimisión de Bartomeu ha traido consigo una tensa calma. El vestuario está contento por la salida del presidente y su Junta, pero tiene ahora en sus manos salvar a corto plazo las cuentas del club, al que amenaza un concurso de acreedores si no se logran 190 millones. ¿Y después? No hay más que incógnitas en un club que ha trabajado sobre la marcha y que puede ver su proyecto deportivo enterrado en un segundo plano pese a la llegada de un nuevo inquilino. Para esto último, habrá que esperar a principios de 2021.

[Más información - El Barcelona, en situación límite: 190 millones para no entrar en concurso de acreedores]