La tensión en el mundo del deporte español no da tregua. Si en las últimas semanas los conflictos por la paralización de las competiciones no profesionales han protagonizado los titulares, justo después de alcanzar cierta paz se ha conocido la citación de uno de los altos cargos del fútbol nacional para prestar declaración.

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Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol que repetirá cargo el próximo día 21, tendrá que declarar este viernes en los juzgados de Madrid por posibles delitos de coacción y prevaricación. Una declaración que se produce tras la querella interpuesta por Javier Lozano, máximo representante de la LNFS.

Fue el pasado mes de junio cuando los juzgados admitieron a trámite la querella que Lozano dirigió contra Rubiales, Camps y otros cargos de la RFEF como Fernando González y José Luis Carretero, juez instructor y juez único de competición respectivamente. 

Javier Lozano (derecha) junto al representante del PP

En el escrito presentado por Javier Lozano y su equipo legal en el Juzgado de 1ª instancia nº8 de Majadahonda aseguraba que Luis Rubiales y demás trabajadores de la RFEF habían cometido unos hechos denunciados y que eran constitutivos de supuestos delitos de prevaricación y coacciones.

Todo el conflicto surge en 2018, cuando la LNFS firmó un acuerdo de cesión de los derechos audiovisuales con LaLiga. Un contrato que la Real Federación Española de Fútbol no acepta, dado que la competición la organiza el ente de Luis Rubiales. Desde la LNFS señalan que todo es un proceso para echar del cargo de presidente de la LNFS a Javier Lozano.

Y que, desde entonces, todos los movimientos de al RFEF han ido dirigidos a conseguiro la ruptura de ese contrato firmado con LaLiga y por el que los partidos de la élite del fútbol sala iban a depender de la LNFP, organismo que lidera Javier Tebas.

El fútbol sala pelea por la profesionalización

Las principales asociaciones del fútbol no profesional unieron fuerzas el pasado mes de agosto para buscar ser reconocidos como profesionales. Su relación con la RFEF es completamente nula y, ante esa falta de comunicación, optaron por acudir al Consejo Superior de Deportes. El ente liderado por Irene Lozano, en un primer momento, tardó en responder a las asociaciones. Sin embargo, finalmente se produjo la respuesta y se aceptó una reunión con ACFF, LNFS y ProLiga.

El encuentro tuvo lugar a principios de septiembre y sin Irene Lozano. Las sensaciones con las que salieron todos los participantes fueron muy positivas y se fijó como objetivo hacer profesional al fútbol femenino. El fútbol sala, además, podría verse beneficiado y alcanzaría su objetivo de tener dicha categorización.

Frente al optimismo de los presentes en el encuentro se situó la RFEF. El ente liderado por Luis Rubiales transmitió por carta al CSD su enfado por haber aceptado el encuentro con las tres asociaciones. Pese a ello, el Consejo siguió adelante y terminó realizando dicha reunión.

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