Sin duda, el gran momento del Barça - Atlético de Madrid que puede hacer que los culés se queden prácticamente sin opciones por La Liga es cuando Antoine Griezmann aparece en la banda para entrar al campo en el minuto 90 de partido. El gesto de Quique Setién dejó patente que las sensaciones con el francés no son las esperadas con su fichaje. Tanto fue así que hasta dejó perplejo a Diego Pablo Simeone.

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El Cholo no daba crédito a lo que estaba viendo. La pieza clave de su proyecto en los últimos años saltaba al césped del Camp Nou siendo el último cambio de un partido que los azulgranas empataban, resultado que no les valía. Antes había entrado el mismo Ansu Fati. El técnico cántabro prefirió salir ese día con cuatro centrocampistas entre los que estaba Riqui Puig antes que Griezmann.

Las cámaras de Movistar+ captaron el momento en el que Griezmann terminaba de cambiarse para entrar. Tanto él como Eder Sarabia, que le daba las últimas instrucciones, miraron varias veces el minuto en el marcador un tanto incrédulos. Cuando esperaba a entrar en el campo, en el mismo plano se coló un Simeone al que solo le faltó frotarse los ojos para ver lo que estaba sucediendo, todo eso mientras el galo sonreía irónicamente.

Al Cholo también se le escapaba una sonrisa nostálgica, sin poder evitar pensar en que el delantero que un día fue suyo estaba siendo ninguneado de una manera un tanto cruel por Setién. La confianza del entrenador culé en Antoine ya no parece tan fiel como a su llegada, algo que también se ha trasladado al campo en más de una vez durante la temporada con sus compañeros y, sobre todo, Leo Messi.

¿Otro fracaso?

A Griezmann se le empieza a poner cara de Ousmane Dembélé y de Philippe Coutinho. El Barça ha realizado una inversión de 400 millones de euros para traer a estos tres jugadores. El primero, por culpa de las lesiones, y el segundo, por falta de confianza, no han triunfado de azulgrana, pero esta primera temporada del francés invita a pensar que puede acabar con la misma fortuna que su compatriota y que el brasileño.

La inestabilidad del club tampoco está ayudando a Griezmann a adaptarse al conjunto azulgrana. Poco queda ya de esa primera celebración con confeti en el Camp Nou. La cara del delantero ha ido cambiando en función del tiempo que iba pasando y que los fracasos se iban sucediendo. Al final ha terminado jugando contra el que fuera el equipo que le puso en la órbita mundial jugando menos de cinco minutos sin tener ningún problema físico y cuando el equipo necesitaba un gol para no tumbar sus opciones por el título de La Liga. 120 millones de euros y dos documentales después, la imagen del galo está por los suelos.

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